Miles de personas cruzan sin control la frontera de Ceuta y ponen en jaque a la ciudad autónoma
Miles de personas han cruzado sin control de Marruecos a Ceuta el mediodía de este jueves. Otras tantas esperan al otro lado de la frontera. Los migrantes, entre los que había mujeres y niños, han rodeado el espigón que delimita la frontera y se han dirigido calle arriba, al centro de acogida en el monte del Jaral. La Guardia Civil y los medios de emergencia, superados, solo intentan ocuparse de los heridos.

Entran familias, padres con hijos a hombros, mujeres, chicas: entran al mar en el lado de Marruecos y rodean, pegados a las rocas, el espigón que marca la frontera. Los migrantes que pasan, una vez en Ceuta, se detienen para besar el suelo y corren por la carretera que aún no ha sido cortada al grito de “¡Viva España!“. Los agentes del instituto armado se limitan a observar y dejar pasar a la multitud que cruza la frontera, abrumados por la cantidad de personas que cruzan.
Esta última oleada llega tras una madrugada movida, cuando centenares de personas han entrado a nado por las costas, en su mayoría jóvenes, marroquíes y varones. En los últimos días, alrededor de 1.500 personas habían rodeado a nado el espigón que separa las fronteras entre Marruecos y España, unas imágenes que han despertado los fantasmas de la crisis de 2021, cuando al menos 5.000 inmigrantes lograron cruzar en un día bordeando el espigón. Las cifras iniciales, señaladas esta mañana por autoridades ceutíes, se ven completamente superadas con las entradas descontroladas de este jueves.


















En un primer momento, antes de que la situación se saliera de control, la Guardia Civil ha ido acompañándolos hasta sus instalaciones con el objetivo de llevarlos al centro de acogida temporal, pero algunos muchachos no se fiaban y huían barrancos arriba. Antes del mediodía, los agentes han dejado marchar de sus instalaciones en la frontera de El Tarajal a todos los migrantes que han ido acogiendo a lo largo de la noche. Estos han salido a la carrera.
No estaban retenidos, solo recogidos en un intento de ordenar la situación, pero ellos no lo entienden, como tampoco entienden el español en el que les habla la policía (y estos, a su vez, no comprenden el árabe en el que les responden). Los inmigrantes llegaban cansados, pero felices de tocar la costa. El mar y la playa se llenan de flotadores, aletas y trajes de neopreno.
Es una jornada más de una crisis que asola la ciudad autónoma desde hace por lo menos una semana. En los últimos 10 días han entrado entre 1.500 y 2.000 personas en Ceuta, según ha declarado este jueves su presidente, Juan Jesús Vivas, que ha solicitado al Gobierno que declare la emergencia nacional y asuma el mando único.

Los jóvenes marroquíes llegados en estos días jalonan por cientos el camino empinado que sube al centro de acogida de inmigrantes de Ceuta, en el monte del Jaral. Los muchachos dormitan en las aceras, fuman, miran sus teléfonos móviles y se arraciman de inmediato cuando ven a alguien que quizá puede ayudarlos. La Guardia Civil, Salvamento Marítimo y las organizaciones humanitarias se empeñan en dar una bienvenida digna a estas personas, en su mayoría marroquíes, que llegan, según dicen unos, los días de verano, como han hecho otros años.
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Centenares de personas entran a nado por las costas de Ceuta
Y, según otros, por el efecto llamada que ha supuesto la sentencia del Tribunal Supremo que impide la devolución inmediata de quienes alcanzan la costa sin vulnerar los elementos de protección de la frontera. El rechazo exprés solo es aplicable, según dirimió el tribunal a principios de este mes, “para aquellos que intentan hacerlo superando los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas”.
En la semana y media que se prolonga ya esta contingencia migratoria, Ceuta contaba con unas 2.000 personas que han llegado a sus costas. Tan abultado número de inmigrantes en tan poco tiempo ha reventado las costuras de la ciudad. A Ceuta le toca atender a quienes dicen ser menores de edad, unos 40 o 50 nuevos cada noche, según datos de la Presidencia de la localidad. Pero los adultos entran cada día por centenares y las organizaciones humanitarias se enfrentan a un completo desafío. Este miércoles, la Guardia Civil recuperó los cuerpos de dos varones ahogados mientras intentaban entrar en la ciudad autónoma. Son 29 los fallecidos en lo que va de 2026, según el conteo del instituto armado.

