Democratizar el deporte, una misión impensable hace 50 años

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Tengo partido de tenis y me he quedado sin bolas: paro un momento en Decathlon. Decido empezar a hacer ejercicio en casa y necesito gomas y mancuernas: voy a Decathlon. ¿Botas para una excursión al monte?: Decathlon. La compañía francesa del logo azul ha logrado lo que toda marca ansía: que su nombre se asocie automáticamente con un objetivo, el de hacer deporte sin complicación. Un hábito que se expande por todo el mundo y que en España hoy registra máximos históricos: el 62,7% de la población mayor de 14 años asegura haber practicado algún deporte en el último año, según la Encuesta de hábitos deportivos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes de 2025. “Al eliminar las barreras de precio y accesibilidad, el deporte ha dejado de ser una meta competitiva y elitista para convertirse en una herramienta de bienestar diario al alcance de cualquiera”, afirma la compañía de material deportivo. “Y nos sentimos profundamente orgullosos de haber liderado esta democratización”.

De sueño entre amigos a gigante global

Decathlon acaba de cumplir 50 años. Fue en 1976 cuando comenzó el sueño del francés Michel Leclercq, un apasionado del deporte que tuvo una idea hasta entonces inédita: montar un negocio que, emulando las grandes superficies comerciales, agrupase bajo el mismo techo equipamiento accesible y de calidad para distintas disciplinas. Para la fundación de Decathlon, Leclercq se rodeó de un grupo de amigos que, además de compartir su misma pasión, eran practicantes de windsurf, tenis o fútbol. “Esta esencia fundacional, la del amor por el deporte, se ha mantenido intacta hasta hoy y la comparten nuestros más de 100.000 colaboradores en todo el mundo”, destaca la compañía.

La aventura de Leclerq y sus socios comenzó con la apertura de una primera tienda en la pequeña ciudad de Englos, junto a la frontera belga. Medio siglo después, Decathlon es un gigante que se ha expandido por todo el globo terráqueo, con más de 1.900 tiendas en más de 80 países de los cinco continentes, incluyendo 180 establecimientos en España. La empresa ha desarrollado productos que ya pertenecen al imaginario colectivo de todo deportista, como la tienda 2 Seconds o la máscara Easybreath. También se ha adentrado en terrenos que van más allá de lo deportivo: lo demuestra el lanzamiento en 2025 del EuroSuit, un traje espacial desarrollado junto a CNES (la agencia espacial francesa). En paralelo, Decathlon ha establecido 300 colaboraciones con atletas de élite y organizaciones deportivas. Incluso cuenta con un centro de educación y entrenamiento en Iten (Kenia), cuna de los mejores corredores del mundo.

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Cinco productos que cambiaron la forma de entender el deporte

Tienda de campaña 2 Seconds

Es un clásico de excursiones campestres y expediciones montañeras. La tienda de campaña 2 Seconds transformó de un plumazo la percepción de lo que era montar una de estas casitas portátiles: de lo farragoso y desesperante a lo sencillo e inmediato. Fue el equipo de Quechua, una de las marcas de Decathlon, el que se planteó la pregunta que daría origen al producto: “¿Y si montar una tienda fuera tan fácil como lanzarla al aire?”. Tras 21 años de vida, la 2 Seconds (el nombre comercial ya ha copado la idea del producto) acumula cinco millones de unidades vendidas y el desarrollo de más de 500 modelos diferentes.

Máscara de snorkel Easybreath

Fueron necesarios 30 prototipos hasta dar con la versión definitiva de la máscara Easybreath, la primera de cara completa, es decir, la única hasta entonces que permitía a los buceadores respirar por la nariz y la boca “de forma tan natural como en la superficie”. La máscara, lanzada en 2014 y con 20 millones de unidades vendidas, dispone de prestaciones dignas de un coche alemán, como un mecanismo de recirculación de CO₂ y un sistema antivaho. En 2026 llegará una nueva generación de este producto.

Bicicleta Triban RC 120

Diseñar para deportistas de élite y democratizar ese diseño para el aficionado es otro de los mantras de Decathlon. La bicicleta Triban RC 120, que bebe de la Van Rysel RCR Pro –la bici de competición de la marca–, es buen ejemplo de ello: “Todo el saber hacer adquirido al concebir productos para la alta competición, como hacemos junto a nuestro equipo profesional de ciclismo, se aplica directamente en nuestras gamas de iniciación”, detalla la compañía.

Polar de senderismo Quechua

El polar Quechua es otro producto que ha trascendido lo que se esperaba de él, consolidándose como uno de los grandes emblemas de la marca desde sus inicios. Esta prenda, que supuso en 2010 el primer lanzamiento de un modelo ecodiseñado de Decathlon, ha saltado de la montaña a la ciudad. El forro, uno de los superventas de la compañía, cuanta con protección térmica y está fabricado con botellas de plástico recicladas que ayudan a reducir su huella ambiental.

Mochila de senderismo Arpenaz 10

La mochila Arpenaz figura en miles de fotos de deportistas, sí, pero su mayor virtud es haber saltado a la vida cotidiana. Es otro básico que permite llevar lo esencial de forma segura y cómoda, tanto en entornos naturales como urbanos. La razón, de nuevo, está en su relación calidad-precio, asegura la compañía. “Su gran valor radica en el proceso de diseño”, explica la compañía, “ya que optimiza al máximo el uso de materiales, con pliegues exactos que reducen casi por completo el desperdicio de tela durante la fabricación”.

La conciencia de una vida saludable, en la que el deporte juega un papel clave, crece. Lo hace en el mundo y lo hace en España, donde más de la mitad de los españoles practica deporte al menos una vez por semana y uno de cada cuatro lo hace a diario. Este auge lo ejemplifican disciplinas como el pádel, que en unos 20 años ha pasado de práctica minoritaria a acumular más de 110.000 licencias federativas en España, según datos de 2025 de la Federación Española de Pádel. “Este boom masivo no se entendería igual sin el esfuerzo por hacer de este deporte algo realmente accesible, con productos de alta calidad y tecnicidad que lleguen a cada vez más personas”, explica la compañía, que reivindica su papel en la expansión de este tipo de prácticas.

Una filosofía, la de facilitador de la práctica deportiva, que se sostiene en un modelo industrial todo en uno. Decathlon diseña, desarrolla, produce y distribuye todos sus productos. Y organiza su oferta en tres niveles: iniciación, práctica regular y gama intensiva, encuadrados en submarcas de sobra conocidas: Quechua (montaña), Domyos (fitness), Tribord (deportes acuáticos)… ¿De dónde surgen tantas ideas? “Nos centramos en tres puntos: analizar al deportista en escenarios reales de práctica, crear espacios de interacción para que nos den feedback, y, por último, poner a nuestros expertos a disposición del cliente”, detallan la empresa.

Así ha cambiado un logo histórico

1976

1980

1988

2024

Es un continuo análisis de la realidad deportiva, de una sociedad en constante transformación. La compañía está atenta a cualquier disciplina emergente: en sus tiendas se pueden encontrar, desde hace tiempo, artículos que hoy se utilizan en el tan de moda entrenamiento funcional de alta intensidad o el pickleball (un híbrido entre el tenis, el pádel y el tenis de mesa). El gran reto actual es, precisamente, “innovar con el preciso equilibrio entre precio, tiempo, tecnología y sostenibilidad”: “Hoy en día, el deportista es cada vez más exigente. El acceso inmediato a la información y a los productos hace que los usuarios tengan muy claro qué necesitan, y nosotros tenemos que dar respuesta en tiempo y forma”, sintetizan desde la compañía.

La tienda que cambió el paradigma en España

La primera tienda fuera de Francia se abrió en Alemania en 1986. Su llegada a España en 1992 —seis años más tarde— marcó el gran despegue de la expansión internacional de la marca. El deporte todavía no ocupaba en el país el espacio central y cotidiano del que hoy sí goza. El material era caro y especializado y existía una barrera cultural que separaba al deportista habitual del aficionado o primerizo. La apertura del primer Decathlon en Badalona (Barcelona), más cerca de una gran superficie que de una pequeña tienda de barrio, dio un vuelco a esa lógica. Se trataba de un concepto de tienda totalmente inédito.

Ferrán Garriga, colaborador de la compañía desde hace más de 30 años y actual responsable de optimización de procesos de Decathlon España, formó parte del equipo de aquel primer local de Badalona. Lo recuerda más como una ruptura cultural que una mera apertura comercial: “Fue una revolución. El deporte todavía estaba muy segmentado y había disciplinas que eran claramente elitistas. Lo que más sorprendía no era solo que estuvieran todas bajo un mismo techo, sino que de repente fueran accesibles. Ver más de diez modelos de balones de fútbol a precios muy por debajo de lo habitual o poder comprar material de golf o esquí sin que fuera algo excepcional cambió por completo la percepción del cliente”. El primer artículo vendido, rememora, fueron unas botas de senderismo, “toda una declaración de intenciones de lo que vendría después”.

Aquella tienda no solo tuvo la virtud de reunir todo el material deportivo bajo un mismo techo. De repente, el cliente disponía de variedad de tallas y modelos, todo siempre a la vista. “Era increíble para la época poder encontrar una talla XL en unas mallas de fitness o un número 48 de calzado. El cliente dejaba de depender del mostrador. El ‘¿me sacas una talla del almacén?’ se convertía en un ‘todo está a tu alcance”, relata Garriga. Cambió también la narrativa, la forma de seducir al cliente. “Hacíamos algo impensable entonces: abrir los productos en tienda, cortarlos, mostrar su interior. Una zapatilla de running abierta, un balón seccionado. El cliente podía ver lo que compraba de una forma completamente nueva”, detalla.

Desde los orígenes en Englos, con el sueño del visionario Michel Leclerq, hasta el día de hoy, en el que la marca resuena al instante en la mente de cualquier aficionado al deporte, la receta de Decathlon se ha mantenido fiel a tres principios: diseñar, fabricar y vender material accesible a precios competitivos, detectar tendencias deportivas y escuchar al cliente a pie de cancha. El desafío más ambicioso, y más bonito, señala la empresa, es acabar con el sedentarismo, el obstáculo más recalcitrante para una vida sana y activa: “Nuestro papel va mucho más allá de equipar a los deportistas. El verdadero compromiso es inspirar y facilitar que el deporte forme parte de la vida de las personas”. Por el momento, este raro idilio cliente-compañía sigue intacto.

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