Desplome súbito en los mercados al anunciar Trump el final del alto el fuego: el Ibex baja más del 2% y el crudo se dispara el 6%
“For me, I think it’s over [en mi opinión, creo que se ha acabado]”. Siete palabras de Donald Trump han devuelto a los mercados a los peores días de esta primavera en un inesperado zarpazo de realidad. El petróleo se ha disparado después de que el presidente dijera (esta vez de viva voz, no en redes sociales) que da por concluido el alto el fuego provisional con Irán. La perspectiva de una reedición del conflicto que ha provocado una crisis petrolera histórica este año depara una mañana negra en los mercados. Los futuros del brent avanzan más de un 6% en Londres, hasta más allá de los 78 dólares y las Bolsas caen a plomo.
El presidente hizo las declaraciones sobre Irán en una rueda de prensa en Ankara. Permitirá, dijo, que sus negociadores sigan hablando con Teherán, pero considera que “están perdiendo el tiempo” y calificó a los iranís de “escoria”, además de “personas enfermas, personas crueles y violentas”. Durante la noche, las fuerzas estadounidenses completaron ataques contra más de 80 objetivos después de que Irán lanzara una serie de agresiones contra barcos mercantes un día antes. Estos tres incidentes —dirigidos contra un buque qatarí de gas natural licuado y dos grandes petroleros— constituyen la mayor jornada de ataques desde la entrada en vigor, en junio, de un acuerdo provisional de paz. El precio del gas natural en Europa roza los 50 dólares tras subir más del 5%.
El impacto en las Bolsas ha sido violento, en particular tras las palabras de Trump, pronunciadas en torno a las 10.30 hora española. El Ibex, que bajaba un 0,5% poco después de la apertura, aceleró las pérdidas hasta más del 2,5%. Las caídas son las más abultadas de Europa donde, en todo caso, los principales parqués bajan en torno al 2%. Hasta siete valores del Ibex bajan más del 3,5%, incluyendo todo el sector bancario: el fuerte peso financiero del índice juega hoy en contra del parqué español. Solo las energéticas se libran de los números rojos.

Los mercados tardaron apenas minutos en aplicar el manual de los peores días de la guerra: suben el petróleo y el gas, bajan con fuerza las Bolsas (menos las acciones petroleras; Repsol se dispara el 4,5% hoy) y el precio del oro y suben las perspectivas de tipos de interés ante el fantasma de una renovada inflación: La deuda de EE UU a 10 años eleva su rendimiento en cinco puntos básicos, y la italiana, considerada de más riesgo, hasta 10.
Los analistas ya habían advertido de la fragilidad del alto el fuego entre ambas partes, pero la virulencia de las palabras de Trump y, sobre todo, el dar por finalizado (a su manera) el alto el fuego les ha pillado a contrapié. Los de ING, por ejemplo, indicaban esta madrugada que el intercambio de ataques en el golfo no alteraba la dinámica del mercado, pero sí “aumenta el riesgo de que se rompa el acuerdo temporal entre Estados Unidos e Irán”. En otras palabras, el escenario más negativo parece materializarse, al menos de momento.
“Justo cuando pensábamos que podíamos dejar atrás las primas de riesgo geopolítico… los ataques nos recuerdan que este acuerdo de paz aún está en proceso”, declaró David Chao, estratega de mercados globales para Asia-Pacífico en Invesco. La propia dinámica del mercado petrolero ha ayudado a extremar los movimientos. La reapertura del estrecho de Ormuz, repleto de superpetroleros cargados de crudo, ha generado un exceso temporal de crudo en la industria, que ha deprimido los precios del petróleo hasta precios inferiores a los anteriores a la guerra, por más que los analistas apuntaban que se trataba de un fenómeno temporal. “Creo que, en la situación actual, el brent todavía cotiza a niveles que no reflejan algunos de los continuos brotes de violencia en Oriente Medio”.
Desde el segundo mes del conflicto, los mensajes de Donald Trump han sido una montaña rusa de amenazas y señales de negociación, volatilidad que se ha trasladado a los mercados financieros. Está por ver si con el transcurso de las horas y los días el portazo a las negociaciones se matiza o, por el contrario, Oriente Medio se asoma a otra escalada. Pero la situación de partida es distinta: hace varias semanas el estrecho estaba cerrado y se confiaba (justificadamente) en la reapertura; hoy los mercados temen que vuelva a quedar sellado.
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