Mapas | Datos e imágenes satelitales muestran cómo el viento transformó los incendios de Ávila y Madrid

Las más de 45.000 hectáreas que ha quemado el incendio de Burgohondo (Ávila) son perfectamente visibles desde los satélites. En el mapa que encabeza esta noticia se ve la imagen tomada a las 13 horas del domingo con infrarrojos de onda corta (SWIR): una banda del espectro invisible al ojo que atraviesa el humo y hace resaltar el fuego activo y el terreno quemado. A la derecha de la imagen, los fuegos de la Sierra Oeste, iniciados en la Comunidad de Madrid, de más de 19.000 hectáreas. Las cabezas de ambos incendios se han juntado a la altura del pantano de San Juan.

El viento ha sido clave en la evolución de ambos fuegos y en el cambio de dirección del mayor, el de Burgohondo. La siguiente imagen muestra cómo se apreciaba desde el cielo en la tarde del viernes 24 de julio (muy tapada por el humo: pinchando en el botón puede ver la versión de infrarrojos). El fuego había nacido al sur del pueblo abulense y el fuerte viento lo había empujado hacia el este.

El sábado el fuego “dio la vuelta”: empezó a quemar la zona al suroeste de donde había empezado, obligando a desalojar decenas de pueblos y amenazando el valle del Tiétar.

En el siguiente gráfico se aprecia ese giro del viento en la zona de Navaluenga, cerca de donde se originaron las primeras llamas. Lo hemos elaborado a partir de los datos de Open Meteo, que utiliza información del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF por sus siglas en inglés).

El viento empezó el viernes desde el suroeste, empujando las llamas desde Burgohondo hacia el este y recorriendo una zona de mucho bosque. El humo llegó horas más tarde hasta la ciudad de Madrid. A lo largo de la noche, el origen del viento fue girando en el sentido de las agujas del reloj: el área quemada pasó a ser la del sur, hacia el valle del Tiétar.

El viento del viernes fue excepcional. Creció sobre todo por la tarde, ya que se vivieron horas de viento y humedad cercanas al récord para esta época. Como consecuencia, entre el jueves por la noche y el viernes por la noche el fuego se duplicó: pasó de 7.000 a más de 14.000 hectáreas, según las mediciones tomadas en esos momentos por los satélites.

En el siguiente gráfico se ve cómo las rachas registradas entre las 13 y las 20 del viernes se encuentran fuera de lo común para la zona de Navaluenga. Fuerte viento, escasa humedad y temperaturas por encima de los 30 grados, como fueron sobre todo el viernes, forman el cóctel perfecto para la propagación de incendios.

Diagrama de dispersión

El avance del fuego ha sido tan efectivo también por la cantidad de bosques y monte bajo que cubren la zona. De hecho, el 53% de lo quemado hasta ahora es bosque. Al menos 35.000 de las más de 67.000 hectáreas quemadas entre los dos incendios (Burgohondo y Sierra Oeste) eran de bosque, según el análisis de EFFIS sobre los perímetros quemados hasta primera hora del 26 de julio y la cartografía CORINE Land Cover.

Barras apiladas

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