La compra de viviendas en junio pone fin a cinco meses de caídas al crecer un 1,6%

El mercado inmobiliario español ha cerrado el primer semestre con un giro tras un tiempo de ralentización. Después de cinco meses consecutivos de descensos interanuales en la compraventa de viviendas, junio ha devuelto al sector al terreno positivo con un leve incremento del 1,6% respecto al mismo mes del año anterior. El avance pone fin a la tendencia con la que comenzó el ejercicio y eleva el volumen acumulado del semestre hasta 347.464 operaciones, un 2,6% menos que en el mismo periodo de 2025. Esto equivale a unas 10.000 ventas menos. Aunque la actividad sigue por debajo de los máximos alcanzados el año pasado, el mercado mantiene un nivel muy elevado y consolida 2026 como el segundo ejercicio con mayor volumen de compraventas de la última década a estas alturas del año. Y el tercero de toda la serie estadística, que arranca en 2007, un ejercicio marcado por la burbuja inmobiliaria de principios de siglo en el que se vendieron más de 432.000 casas en los seis primeros meses del año.

En total, durante el sexto mes de 2026 se inscribieron más de 59.000 compraventas de vivienda en los registros de la propiedad, según los datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El incremento interanual fue consecuencia de la fuerte mejora de las operaciones sobre obra nueva, que aumentaron un 6,3%, aunque siguen siendo la parte minoritaria del mercado (una de cada cinco casas que se venden). Las de segunda mano registraron un modesto incremento del 0,3%.

Líneas

La primera mitad de 2026 no ha estado exenta de altibajos para el sector. El mayor retroceso llegó en mayo, cuando la compraventa de casas cayó un 7,3%. Para encontrar un retroceso mayor, hay que remontarse a mayo de 2024, cuando el mercado llegó a frenarse un 22,1%. Pese a ello, los analistas insisten en que las cifras deben interpretarse como una normalización tras el fuerte impulso del año pasado. Las operaciones mensuales continúan entre las más altas de toda la serie histórica del INE. Y si el mercado mantiene un ritmo próximo al actual, las previsiones del sector apuntan a que 2026 podría cerrar en torno a las 700.000 operaciones.

En cualquier caso, si algo explica la relativa moderación del mercado en este periodo es el cambio de actitud de los compradores. Desde hace meses, expertos como la Federación de Asociaciones Inmobiliarias apuntan a una mayor resistencia frente a los precios de salida. Cada vez son más quienes consideran que los importes que piden los vendedores no se ajustan a la realidad del mercado, o a su capacidad adquisitiva, y optan por negociar o simplemente aplazar la compra.

A esta situación contribuye, por un lado, la pérdida de capacidad de acceso a la vivienda, derivada del desequilibrio que existe entre los ingresos de los hogares y los precios de los inmuebles. Se suma una demanda más prudente y la expectativa, ante un mercado que lleva años disparado, de que antes o después se produzca un posible ajuste de los precios. Como consecuencia, el tiempo medio necesario para vender una vivienda se ha multiplicado en los últimos meses, pasando de dos o tres semanas a situarse entre las seis y las nueve semanas, advierten algunos analistas.

Y se espera que esta dinámica también marque la segunda mitad del ejercicio. María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, prevé que el mercado entre en una fase de ajuste. “Tras cinco años de crecimiento intenso, el mercado ha iniciado una fase de estabilización, debido al cambio en la financiación, sumado a un alto nivel alcanzado por los precios, que está tensionando al límite la capacidad de acceso de una parte creciente de la demanda”, señala en un análisis difundido a los medios.

El portal inmobiliario insiste en que en muchas zonas del país, el esfuerzo económico de los hogares se sitúa ya en cotas muy elevadas, lo que reduce el margen de crecimiento adicional y limita la capacidad de absorción del mercado.

Evolución por territorios

El repunte de junio no ha sido uniforme. La evolución del mercado sigue mostrando importantes diferencias entre territorios. El crecimiento de este mes se ha apoyado sobre todo en el dinamismo de Navarra, Castilla-La Mancha y Asturias, que encabezaron las mayores tasas de aumentos interanuales, con avances del 22,6%, el 22,2% y el 10,4%, respectivamente.

En el lado contrario, la corrección continúa siendo intensa en otros mercados de referencia. Cantabria volvió a registrar el mayor descenso, con una caída del 21,5%, seguida de Baleares, donde las compraventas retrocedieron un 11,7%, y Galicia, con un descenso de casi el 8%. Madrid logró volver al terreno positivo con un crecimiento del 0,7%, aunque el avance resulta pequeño después de la caída interanual del 11,2% registrada en mayo. Cataluña también mostró una evolución contenida, con un ligero crecimiento del 0,1% después de haber retrocedido un 5,6% el mes anterior.

Por segmentos, la vivienda usada sigue concentrando la mayor parte de las operaciones, muy por delante de la obra nueva, una realidad que vuelve a poner de manifiesto la rigidez estructural de la oferta de vivienda a estrenar. En junio se contabilizaron 46.522 compraventas de segunda mano, un 0,3% más que un año antes, frente a las 12.766 de obra nueva, que crecieron un 6,3%. Aunque esta última registró un avance más intenso en términos porcentuales, su peso en el mercado continúa siendo reducido debido a la escasez de suelo disponible y al limitado ritmo de construcción, lo que mantiene a la vivienda usada como la principal vía de acceso a la propiedad.

En cuanto al régimen de protección, las operaciones sobre vivienda libre aumentaron un 2,6% interanual, hasta las 55.609, mientras que las de vivienda protegida descendieron casi un 12%, hasta las 3.679 transacciones, pese al acento que numerosas Administraciones ponen sobre la necesidad de fomentar este segmento del mercado. Como es habitual desde hace años, apenas una de cada 10 propiedades adquiridas contaba con ayudas públicas.

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