Comprar una casa se pone cada vez más difícil para quienes viven en la costa

Despertarse frente al mar sigue siendo una de las aspiraciones residenciales más extendidas. Pero ese sueño resulta cada vez más difícil de alcanzar, incluso para quienes han nacido y vivido siempre en la costa. El esfuerzo económico que debe realizar un hogar para acceder a una vivienda en un municipio del litoral español absorbe de media el 40% de su renta disponible, seis puntos más que la media nacional (34%). Pero en lugares como Baleares llega hasta el 59%, según un informe de Tinsa, la mayor tasadora de vivienda del país, publicado este miércoles. La pujanza del turismo, que ha impulsado la expansión de la oferta de alquiler vacacional, y la demanda creciente de segundas residencias en áreas con temperaturas más suaves han intensificado la presión sobre los mercados residenciales de la costa. El resultado es una nueva escalada de precios. Las islas, buena parte de la costa mediterránea y algunos tramos del litoral atlántico y cantábrico figuran entre las zonas que más se han encarecido en 2026.

Los datos de Tinsa señalan que el precio de la vivienda en 250 municipios de playa (se excluyen las capitales) se encareció un 13,5% interanual en el primer trimestre de 2026. En términos reales, descontando el efecto de la inflación, el incremento sería del 10,5%. Las mayores subidas se registraron en las islas (Baleares y Canarias) y en la costa mediterránea, pero el encarecimiento superó el 10% en todos los grandes tramos del litoral. Como resultado, el precio medio de la vivienda en la costa alcanzó los 2.223 euros por metro cuadrado, lo que representa un 11,6% más que la media nacional, situada en 1.992 euros. En el segmento vacacional, el informe estima que el precio medio de la vivienda destinada a segunda residencia alcanza los 3.150 euros por metro cuadrado.

La vivienda sigue subiendo en los municipios costeros (Tabla)

El acceso a una vivienda en estos enclaves se ha complicado aún más en los últimos años por la creciente relevancia de las segundas residencias, un segmento que, según el informe, tiende cada vez más a solaparse con el de primera vivienda e incluso a sustituirlo en determinados casos. La demanda vacacional conserva su empuje pese a que algunos mercados comienzan a mostrar síntomas de estancamiento. “Se mantiene el ritmo de las ventas de vivienda vacacional de forma generalizada y continúa consolidándose la importancia de las compras destinadas a su explotación en alquiler”, señala el estudio, que destaca además el creciente peso de los pequeños inversores en este segmento durante el último año.

Presión vacacional

La presión del mercado vacacional se ha convertido, además, en uno de los principales factores de encarecimiento de la vivienda en el litoral. Según Tinsa, del total de zonas analizadas (agrupa el total de municipios en 51 áreas), en seis de cada diez la segunda residencia está distorsionando el mercado de vivienda habitual, “elevando los precios y reduciendo la oferta disponible” para los residentes. Y aquellas en las que apenas existe ya diferenciación entre primera y segunda residencia han pasado de ser el 8% al 20% (una de cada cinco) en apenas un año. Esto refleja la creciente absorción de parque residencial para usos vinculados al turismo. Y agrava las dificultades para acceder a una vivienda, que ya son dramáticas en algunos de los grandes destinos turísticos.

Una manera de medirlo es el esfuerzo medio (lo que un hogar con ingresos promedios tendría que dedicar para comprar una casa) que crece hasta el 59% en Baleares, llega al 57% en la costa de Málaga y escala hasta el 46% en la de Alicante. La tasadora considera que cualquier porcentaje por encima del 35% supera el esfuero sostenible (la ley estatal de vivienda considera que la vivienda asequible es la que exige dedicar un máximo del 30% de los ingresos familiares).

El informe de Tinsa también detecta un desplazamiento gradual de demanda hacia el norte peninsular. Las zonas que perciben un trasvase del turismo desde el Mediterráneo y los archipiélagos hacia la costa cantábrica y atlántica han pasado del 14% al 34% en un año, un fenómeno que los expertos vinculan a temperaturas más suaves, menor saturación turística y precios todavía más contenidos. Debido a esto, los precios de la vivienda en la costa norte repuntaron con distinta graduación: lo hicieron un 15,8% en Cantabria, un 13,6% en Asturias, un 13,5% en A Coruña, un 9,3% en Bizkaia, un 8,6% en Pontevedra y del 8,3% en Lugo. En Gipuzkoa, el informe no ofrece una referencia específica para los municipios de costa, pero la provincia registró en conjunto un aumento del 15,9%, uno de los más acusados.

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