La crisis de Ceuta castiga al PSOE con dos puntos de voto menos, según el CIS
La crisis de Ceuta golpea las expectativas electorales de Pedro Sánchez. El barómetro del CIS, elaborado con 4.000 entrevistas entre el 1 y el 4 de septiembre, refleja una caída de la estimación de voto de dos puntos del PSOE, que pasa del 33% en julio al 31% ahora. La serie de la institución pública mantiene a los socialistas primeros, un resultado que la mayoría de encuestas no comparten: la media de sondeos que realiza el periódico especializado Politico le asigna un 24%, cuatro puntos menos que al PP. Pero incluso el CIS, pese a mantenerlo en cabeza, le depara malas noticias al PSOE, que pierde ventaja con respecto a los populares. Si en julio la diferencia a su favor era de 7,9 puntos (33% a 25,1%), ahora es de 5,5 (31% a 25,5%).
Los resultados de la encuesta muestran que, en mitad de una crisis que está castigando con dureza al Gobierno, el PP solo sube cuatro décimas. Además, en los tres principales indicadores para medir el liderazgo —valoración, preferencia popular como presidente del Gobierno y confianza que merece—, Pedro Sánchez sigue por delante de Alberto Núñez Feijóo. Ahora bien, también ahí el barómetro ofrece razones para la inquietud al PSOE. Menos de un 60% de quienes votaron a Sánchez en las generales de 2023 lo consideran ahora su favorito para ser presidente (58,7%), un dato bajo dentro de la serie histórica, aunque mayor —otra vez— que el de Feijóo entre su propio electorado (53,2%).

Viento de cola para Vox
El mayor ascenso en estimación de voto en septiembre, según el CIS, es para Vox, que gana 1,3 puntos, del 15,3% al 16,6%. La formación de Santiago Abascal, la que tiene un discurso más duro contra la inmigración, se perfila así como la principal beneficiaria electoral de la crisis ceutí, en consonancia con lo detectado por 40dB. El principal partido de la ultraderecha española aparece como primero en intención de voto entre los 25 y los 34 años, y segundo —por detrás del PP y por delante del PSOE— de 18 a 24. Si no compite de tú a tú con el PP y el PSOE es por el deterioro de sus expectativas en las generaciones mayores, con un 9,2% de intención de voto entre 65 y 74 años y un 2,2% a partir de 75.

Entre julio y septiembre, la brecha de género en la intención de voto a Vox ha menguado. Si en la anterior toma declaraban su intención de apoyar a Abascal un 15,2% de los hombres y un 8% de las mujeres, ahora los porcentajes son del 14,1% y del 10%. Es decir, el ascenso de Abascal y los suyos se apoya en el creciente tirón en el electorado femenino, ya que entre el masculino ha caído.
Vox es también el partido de ámbito estatal que presenta una mayor fidelidad de voto. Un 75,2% de los que lo apoyaron en 2023 afirman que repetirán, por delante del PP (71,8%), el PSOE (63,4%) y Sumar (31,8%). En los trasvases dentro del campo de la derecha, Vox gana con claridad al PP. Un 6,9% de los que apoyaron al partido de ultraderecha le darían ahora su confianza a Feijóo; de los que en 2023 votaron al PP, hasta un 13,7% se inclinarían ahora por Abascal.
El PSOE tiene su mayor fuga hacia el PP, con un 6,2%. En cambio, de quienes apoyaron al PP en 2023, solo un 0,1% votarían a Sánchez en unas generales, según el CIS. El líder socialista también pierde hacia Vox, partido al que cede un 2,1% de sus votantes. Al contrario, el porcentaje de quienes apoyaron a Abascal y ahora lo harían a Sánchez no llega ni al mínimo computable.
Podemos recorta a Sumar
En el espacio de la izquierda alternativa, Podemos gana peso con respecto a Sumar, aunque el partido de Ione Belarra sigue por detrás, como viene ocurriendo desde su ruptura. Las fuerzas que integraron Sumar en 2023 —salvo Podemos— bajan del 6,1% al 5,7% en estimación de voto, el peor dato desde el inicio de la legislatura en la serie del CIS, empatado con mayo de este año. Podemos sube del 2,5% al 3,7% en una encuesta realizada antes de la presentación como candidata a las elecciones generales de Irene Montero. Es el mejor dato de la formación morada desde febrero de este año.

Entre ambas fuerzas totalizan 9,4 puntos. Juntas, en 2023, sumaron un 12,3%. En cuanto a Sumar, aún no está claro qué forma adoptará finalmente, ni se sabe su candidato, ni su marca, ni a cuántas de las fuerzas que integró en 2023 logrará aunar ahora su plataforma. La resistencia de este espacio político fue clave tras las generales de noviembre de 2019 y julio de 2023 para que hubiera mayorías de investidura lideradas por el PSOE y se formaran gobiernos progresistas.
La encuesta deja un margen para el optimismo en Sumar. Es el partido que un mayor porcentaje de entrevistados citan como su segunda opción preferida, con un 13,5% de los encuestados, por delante de Vox (11,2%), el PP (10,9%) y el PSOE (8,8%).
Por bloques, el PSOE, Sumar y Podemos suman 40,4 puntos, frente a 42,1% del PP y Vox, en un bloque que alcanza el 43,9% si se agrega Se Acabó la Fiesta (SALF), que cae del 2,6% al 1,8% de voto, reduciendo sus expectativas de alcanzar representación en el Congreso de los Diputados. El partido encabezado por el agitador ultra Alvise Pérez, que consiguió tres europarlamentarios en 2024, ya ha fracasado en sus intentos de entrar en los parlamentos autonómicos de Aragón, Castilla y León y Andalucía.
Desmovilización
En cuanto a los partidos de ámbito autonómico, sobresale la subida en estimación de voto de Bildu, que pasa del 0,8% al 1,3%. Ese alza le permite adelantar al PNV, que cae del 1% al 0,7%. En la competición catalana, ERC (2,5%) se impone a Junts (0,7%). Aliança Catalana no tiene previsto presentarse a las próximas generales.
El CIS detecta un aumento de la desmovilización y la incertidumbre. Entre julio y septiembre sube el porcentaje de quienes declaran que votarán en blanco (del 2,5% al 3,2%), que votarán nulo (del 0,9% al 1,2%), que se abstendrán (del 5,7% al 5,9%) y que no saben lo que harán (del 14,1% al 14,3%).
Inmigración, economía
En contra lo que diversos expertos en encuestas habían previsto, coincidiendo con la crisis de Ceuta no se ha producido un incremento en el porcentaje de quienes consideran la inmigración uno de los tres principales problemas del país, que de hecho cae del 23,4% al 19,7%.
Hay una diferencia por género. El porcentaje baja con más fuerza entre los hombres (del 27,2% al 22,1%) que entre las mujeres (del 19,8% al 17,5%). El barómetro del CIS detecta una extendida inclinación por el endurecimiento de fronteras. Un 82,2% piensan que España debería reforzar los pasos, frente a un 13,3% que lo ven así.

La encuesta muestra que el discurso del Gobierno según el cual hay agentes internacionales tratando de aprovechar la crisis ceutí para perjudicar a España tiene cierto calado. Un 67,7% de los encuestados creen que “hay países, líderes y/o actores mundiales que están intentando crear problemas o malentendidos que puedan afectar a las relaciones entre España y Marruecos”. De estos, casi la mitad señalan a Estados Unidos.
La percepción de Ceuta y Melilla como ciudades de incuestionable soberanía española es mayoritaria, pero no unánime. Un 77,1% creen que son “son territorios tan españoles como cualquier otro de la península”, frente a un 14,3 que piensan que “tienen una situación ambigua y especial que debe ser objeto de acuerdos y entendimiento con Marruecos”, tal y como pretende el régimen alauí.
Lo que sube con fuerza es el porcentaje de quienes elevan al podio de los problemas nacionales los de índole económica, que salta del 17,3%, en la quinta posición, hasta el 21,6%, la segunda, adelantando a la inmigración y quedando solo por detrás de la vivienda (37,5%).
Incendios y cambio climático
El barómetro detecta una extendida preocupación por el fuego. Un 98,2%, un porcentaje que pocas veces se da, se declara muy o bastante preocupado por los incendios, según el CIS. Uno de cada diez encuestados afirma que él mismo o alguien de su familia se ha visto afectado. Casi un 80% defiende un “pacto de Estado” contra el cambio climático, un problema que preocupa mucho o bastante a más de ocho de cada diez.
Las visiones están mediadas por la ideología. Por ejemplo, los preocupados por este fenómeno entre los votantes de Vox no llegan al 40%.

