Un alumno pobre con el mismo nivel en lectura y ciencias que otro rico repite curso cinco veces más

España es uno de los países desarrollados donde más estudiantes repiten. Y también donde la medida se aplica de forma menos justa. A igualdad de nivel en lectura y ciencias, los alumnos pobres repiten cinco más veces que los ricos, según refleja un análisis basado en los datos del Informe PISA que han publicado este miércoles EsadeEcPol y Save the Children. En la Comunidad de Madrid, la autonomía donde más acusada resulta la diferencia, los pobres lo hacen 12 veces más.

La repetición es muy poco útil para corregir la trayectoria educativa, según ha comprobado la investigación educativa, que muestra que otras acciones son más eficaces. Pese a ello, la inercia de la cultura escolar y la falta de medios en los centros para dar apoyo a los chavales que renquean hace que a los 15 años el 22% de los estudiantes españoles haya repetido al menos un curso. Solo otro país, Bélgica, tiene una proporción mayor, el 26,2%. Y solo en otro la medida se reparte de forma más injusta en función de la clase social, Eslovaquia, donde, a igualdad de competencias en lectura y ciencias, es 6,4 veces más probable que repita un pobre que un rico. En el promedio de la OCDE la probabilidad es 2,4 veces mayor.

Gráfico de rangos

¿A qué se debe esa desigualdad en la repetición? La autora principal del estudio publicado por EsadeEcPol y Save the Children, Lucía Cobreros, apunta varias razones. “En primer lugar, hay evidencia, incluidos estudios causales con uso de datos administrativos, de que al evaluar, al poner las notas, hay un sesgo que penaliza al alumnado de menor nivel socioeconómico, a los chicos, y a los estudiantes de origen migrante”.

Al decidir si un estudiante pasa o no de curso, los claustros, además, no solo tienen en cuenta las competencias académicas, sino también otros factores, como la actitud en clase o la entrega de trabajos dentro del plazo fijado. Un tipo de habilidades no cognitivas que tienen que ver con la capacidad para amoldarse a las normas que rigen la escuela, y que “correlacionan bastante con el nivel socioeconómico”, señala Cobreros.

La investigadora de EsadeEcPol apunta un tercer elemento, del que no hay tanta evidencia, que puede tener un papel en la desigualdad, y es que las familias con mayor capital cultural “negocian” más y mejor ante los centros educativos para evitar que sus hijos repitan.

Los datos, afirma Cobreros, son claros: “Repetir solamente tiene efectos positivos, si los tiene, en primaria, y siempre que vaya acompañado de refuerzo. En secundaria, los efectos en los resultados académicos son prácticamente nulos o incluso negativos, y, además, aumenta las probabilidades de abandono escolar temprano y conductas antisociales”.

Lo que mide PISA son competencias: qué son capaces de hacer los estudiantes en lectura, matemáticas y ciencias a la edad en que la educación obligatoria termina en la mayoría de los países. Las repeticiones se producen, en cambio, a escala de cada colegio e instituto. Para hacer el cálculo sobre la desigualdad en su aplicación, el informe divide al alumnado en cuatro niveles según su perfil socioeconómico y cultural -con criterios como el nivel de estudios de los padres y el número de libros en el hogar-. Y se compara en qué medida alumnos con el mismo rendimiento en los exámenes de PISA repiten en el 25% más pudiente y el 25% más vulnerable. En el conjunto de España, la probabilidad de que un chaval pobre repita es cinco veces mayor. Y detrás se esconden enormes diferencias autonómicas: en Madrid es 12 veces mayor, y en Extremadura, 2,2.

Peor hace tres años

El indicador español ha empeorado respecto a la edición del Informe PISA publicada hace tres años. Los pobres repetían entonces 4,5 veces más que los ricos del mismo nivel de rendimiento, si bien en aquel caso era a igualdad de competencias en matemáticas y ciencias.

El análisis de Esade y Save the Children, del que son coautores Lucas Gortazar y Carmela del Moral, muestra que las repeticiones en España se sitúan, en el cuartil más rico, en torno al promedio de la OCDE, el 7%. En el cuartil más bajo, en cambio, la tasa se dispara al 40% en el país, frente al 16% de media en los países desarrollados. “Todo el exceso de repetición de España se concentra en la mitad inferior de la distribución socioeconómica”, destaca el estudio.

La repetición se redujo en España entre 2018 y 2022 del 28,7% al 21,7%. Un periodo en el que la pandemia llevó a relajar los criterios para pasar de curso. El informe apunta que, superada la covid y suprimida esa normativa extraordinaria, el porcentaje se ha estancado, manteniendo a España como un campeón mundial de la repetición, con un sesgo que penaliza de forma especialmente desproporcionada “a quienes parten con mayor desventaja”.

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