Un nuevo comienzo para los envases
La gran revolución del reciclaje se desarrolla en la Unión Europea (UE). A partir del 12 de agosto comienza la aplicación del reglamento sobre envases y residuos de envases (PPWR, por sus siglas en inglés) en todos los países da la UE. La ley, que reemplaza una directiva sobre reciclaje de 1994, tiene como finalidad disminuir los residuos de envases de forma paulatina hasta 2040.
La responsabilidad se incrementa aguas arriba, es decir, los productores y los fabricantes deberán tomar medidas para incluir más material reciclado en los envases y para aumentar su reciclabilidad. El ecodiseño seguirá siendo clave para el desarrollo de nuevos recipientes. Los ciudadanos se encontrarán con un etiquetado más completo e informativo. El número de cubos para depositar los desechos no varía.
Algunas de las medidas van a ponerse en marcha desde el mismo 12 de agosto, como la restricción de las sustancias PFAS (perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) en los envases en contacto con alimentos. Otras normas irán aplicándose de forma gradual, como la obligación en 2027 de que los restaurantes permitan a sus clientes llevarse en sus propios envases la comida sobrante o que el 10% de los envases de bebida vendidos en supermercados o en otro tipo de tiendas de alimentación deban ser reutilizables a partir de 2030.
La directiva anterior dependía hasta ahora de la transposición que se hacía de ella en cada uno de los 27 Estados miembros. El reglamento garantiza una armonización en toda la Unión Europea. Los viajeros de la zona común se encontrarán con las mismas especificaciones que en sus países de origen. Las empresas no tendrán que adaptar sus envases a las normas cuando vendan en otros países de la Unión Europea porque la norma será la misma en el espacio común.
Los objetivos fijados con base en 2018 son una reducción del 5% de los residuos de envases para 2030, del 10% para 2035 y del 15% para 2040
Cómo van a cumplirse los objetivos
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más REUTILIZACIÓN
La comida para llevar y a domicilio, en envases reutilizables
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más RECICLABILIDAD
Un mínimo del 70% del envase debe poder reciclarse
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más ECODISEÑO
Los envases de plástico incorporarán entre un 10% y un 35% de material reciclado
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más ETIQUETAS
Se crean pictogramas comunes para toda la Unión Europea y se informa de la trazabilidad
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más RESPONSABLES
Surge la figura del fabricante, el que pone la marca en el envase y quien responde de cómo se ha fabricado
LA REUTILIZACIÓN SE HACE EFECTIVA
Todos los negocios de restauración que ofrezcan comida o bebida para llevar tendrán que dar la opción al cliente de servirla en envases reutilizables. Los envases de transporte (palés, cajas de plástico plegables, bidones…) deben reutilizarse.
A partir de 2028 todos los negocios del canal Horeca (hoteles, restaurantes y cafeterías y caterings) que ofrezcan comida para llevar, ya sea en el lugar o a través de aplicaciones, tendrán obligatoriamente que ofrecer al consumidor la opción de recibir la comida y la bebida o llevársela con envases reutilizables. Esos recipientes no son para tirar, sino para que formen parte de un circuito que permita su rotación. Los clientes tendrán que devolverlos y los establecimientos asegurar su limpieza y puesta en circulación.
- El envase reutilizable debe tener el mismo precio que el de un solo uso
- Trazabilidad para saber dónde está en todo momento
- Sistema y puntos de retorno
- Limpieza y reacondicionamiento
Desde 2027 el establecimiento debe permitir al cliente que lleve su propio recipiente para los restos de comida o la comida para llevar.
El 100% de los envases de transporte (palés, cajas, bidones) tienen que ser reutilizables a partir del año 2030
Excepción: films de plástico por su papel en la seguridad de la carga y cajas de cartón
El 10% de los envases de bebida vendidos en supermercados o en otro tipo de tiendas de alimentación deberán ser reutilizables a partir de 2030
Excepción: vino y bebidas espirituosas, lácteos y otras perecederas
La ley contempla que las empresas del canal Horeca faciliten a los clientes la devolución de los envases reutilizables. Conviene diferenciar entre los puntos de retorno de estos recipientes que habrá en los supermercados, tiendas de alimentación o restaurantes de las máquinas del Sistemas de Depósito Devolución y Retorno (SDDR), donde se dejarán los envases de PET y las latas de bebidas de un solo uso. La implantación del SDDR está prevista para 2029. Estos recipientes contarán con un pequeño depósito añadido al precio (pendiente de aprobar, pero apunta a 10 céntimos) que se recupera al devolver el envase vacío. Es un sistema que funciona en Alemania desde 2003 y que se conoce como Pfand.
TODOS LOS ENVASES DEBEN SER RECICLABLES
A partir de 2030 los envases deben tener un mínimo de reciclabilidad del 70%. De lo contrario no podrán ponerse en el mercado. Este 70% aumentará al 80% en 2038.
La reciclabilidad quiere decir que el material del que están hechos (PET, PEAD, PP…) es apto para que en una planta de tratamiento de residuos se le someta a un proceso para convertirlo en materia prima de nuevo.
A partir de 2030 la reciclabilidad de cada envase se clasificará en calidades (A, B o C) y condicionará su acceso al mercado y la tarifa que pagan los productores por la gestión del residuo.
“Lo que se busca es que las plantas de reciclaje tengan material suficiente para responder luego a la demanda de material reciclado necesario para la fabricación de nuevos envases. Es cerrar el círculo de la reciclabilidad. Las obligaciones son escalonadas y van aumentando”
Ovidio Soler Coordinador de Asuntos Regulatorios y Europeos de Ecoembes
Los productores de envases se ven incentivados. La tarifa que ya pagaban para la gestión del residuo es menor cuanto mayor sea su reciclabilidad.
En 2035 se van a analizar las 22 categorías de envases existentes y se va a evaluar si todas alcanzan un mínimo de reciclabilidad del 55%. Si no lo logran, esa tipología de envase saldrá del mercado.
UN MÍNIMO DE PLÁSTICO RECICLADO PARA FABRICAR NUEVOS ENVASES
A partir del año 2030 se establecen unos mínimos que van del 10% al 35% de contenido plástico reciclado para las diferentes categorías de envases. Estos mínimos aumentan en 2040, cuando alcanzan hasta un máximo del 65% de material reciclado.
Porcentaje mínimo de material reciclado que deben incorporar los envases de plástico
En 2030
En 2040
Botellas de plástico de un solo uso para bebidas
30%
65%
Envases sensibles al contacto hechos de PET (polietileno tereftalato)
30%
50%
Envases sensibles al contacto hechos de otros plásticos (no PET)
10%
25%
Resto de envases de plástico (no sensibles al contacto)
35%
65%
El objetivo es utilizar cada vez menos plástico virgen en favor de plástico previamente utilizado y tratado para darle un nuevo uso. El reto para ello, afirma Ovidio Soler, es contar con suficiente material reciclado posconsumo procedente de algún Estado miembro para emplearlo en la fabricación de nuevos envases: “Para cumplir con las obligaciones de plástico reciclado, muchas empresas importan ahora material de fuera de la Unión Europea, que en muchos casos es más difícil probar que sea realmente plástico reciclado posconsumo y no plástico virgen”, asegura.
UN ETIQUETADO NUEVO Y ARMONIZADO EN LOS 27 ESTADOS MIEMBROS
Se crea un pictograma común para toda la Unión Europea. Los contenedores y cubos no cambian en España, ni los residuos que van en ellos, pero sí habrá nuevas etiquetas para diferenciar los materiales.
El etiquetado armonizado va a informar por igual desde 2028 en todos los Estados miembros de qué materiales está compuesto el envase. Ya no solo van a llevar un icono que indique en qué contenedor se debe depositar (amarillo, azul, verde…), sino que va a establecerse un sistema de emparejamiento. Una lata de bebida incorporará un logo gris (metal) y ese mismo logo aparecerá en el contenedor amarillo, donde debe tirarse. Una botella de plástico rígido va a tener un logo amarillo en el que se lea plástico rígido y ese mismo logo va a estar en el contenedor amarillo, donde también debe depositarse. Un brik de leche va a llevar un logo naranja, y ese mismo logo naranja aparecerá en el contenedor amarillo, donde hay que tirarlo.
En el contenedor en el que haya que depositar estos envases estarán visibles las etiquetas con los colores que corresponden a cada tipología de envases.
Antes de la armonización, si una empresa española quería vender sus productos en Francia tenía que adaptarse a la normativa de ese país y añadir logos o etiquetas acordes. Había que crear un envase específico para ese mercado. Como dice Soler, “limitaba la competitividad a las empresas sobre todo más pequeñas”.
SURGE LA FIGURA DEL FABRICANTE COMO RESPONSABLE DE LOS ENVASES
El fabricante del producto envasado, el que pone su marca, es a partir de ahora sobre quien recae la responsabilidad legal de cumplir la normativa de ecodiseño de los envases.
La mayoría de las disposiciones de la ley nueva se orientan a la materialidad y al diseño del envase. Las obligaciones relativas a la reciclabilidad, el contenido reciclado con el que se fabrican los recipientes, el etiquetado… ya no corresponden a su productor, sino que se crea una nueva figura que es el fabricante del envase o del producto envasado. El productor mantiene la responsabilidad de financiar la gestión del residuo del envase.
Se considera el fabricante a aquel que pone la marca en el envase. Un ejemplo: una cadena de supermercados encarga la elaboración de un producto a un tercero para luego venderlo bajo su marca blanca. El supermercado en cuestión se considera el fabricante al poner su marca y por lo tanto responde por el envase en el que se comercializa ese producto.
Créditos
Redacción: Mariano Ahijado
Coordinación editorial: Juan Antonio Carbajo
Diseño: Juan Sánchez
Desarrollo: Rodolfo Mata
Coordinación producto: Adolfo Domenech

