Los agujeros de la gran maquinaria para apagar incendios en España: “Tenemos problemas hasta para comer”
España dispone de una de las mayores maquinarias contra incendios forestales de Europa. Solo en aviones y helicópteros, cuenta con más medios aéreos de extinción que Italia, Portugal y Francia juntos. Se suele decir que el problema de los actuales monstruos de fuego no es de bomberos ni de aeronaves. Y es así. Sin embargo, el sistema muestra también agujeros, pues la cantidad de recursos para apagar las llamas es muy diferente entre las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias. Según los datos recopilados este verano por EL PAÍS, las regiones con más personal de extinción por hectáreas forestales en 2026 son Madrid y Canarias, y las que menos, Extremadura y Aragón. En cuanto a los medios aéreos, las comunidades que tienen una mayor proporción de aeronaves propias por superficie forestal son las islas Baleares y Canarias, y las que menos, Aragón y La Rioja. Si bien son múltiples las claves para afrontar los nuevos incendios de proporciones descomunales, como una mayor gestión de los montes y planes de autoprotección en los municipios más vulnerables, resulta también esencial preparar con más recursos y formación a los bomberos que se ponen delante del fuego, para responder a emergencias que, además de quemar cada vez más miles de hectáreas, no paran de aumentar el peligro para la población.
Las estadísticas no reflejan una relación clara entre menos efectivos por hectáreas forestales y mayor impacto de las llamas, aunque esto se puede explicar tanto por la multiplicidad de factores que influyen en los incendios como por la acción de los medios de apoyo del Estado adicionales a los autonómicos, como son la Unidad Militar de Emergencias (UME) de las Fuerzas Armadas y los recursos de extinción del Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco). Como incide Toni Albiol, bombero forestal y conductor de una autobomba en Aragón, “nuestros recursos son mínimos; en 2022 colapsamos y este año desde los últimos días de junio es caótico, se está obligando a trabajar a la gente jornadas de 20 y 22 horas, y tenemos problemas hasta para comer, pues no nos llega bien el avituallamiento”. “Debemos estar superagradecidos que cuando vamos a los pueblos la gente nos da comida de su nevera”, afirma este trabajador que también es delegado de CC OO de la empresa pública Sarga, de la que depende el dispositivo de extinción aragonés, que asegura que “se está abusando de subir los fuegos a nivel 2 para así poder tirar automáticamente de la UME y se está abusando de los medios del Miteco”.
Los datos obtenidos por EL PAÍS salen de las propias comunidades, tras preguntar a todas ellas el número de personas, autobombas y aeronaves de las que disponen en 2026 para luchar contra los incendios forestales. En lo que respecta a los medios humanos, no se sigue un criterio común de contabilización. Cataluña cuenta con 2.883 bomberos profesionales, pero a estos suma otros 1.395 bomberos voluntarios dotados con vehículos propios y equipación, un caso bastante excepcional en el país. Hay comunidades que suman solamente los bomberos, mientras que otras como Andalucía contabilizan 3.615 puestos al incluir como parte del dispositivo más de 800 personas de logística, vigilantes, emisoristas, administrativos… Castilla y León da el número de 4.740 “profesionales dedicados a la extinción”, aunque no aporta un desglose o explicación suplementaria.
Aparte de estas diferencias en la forma de contar el personal, tampoco se necesitan los mismos medios para apagar fuegos en una región tan grande y arbolada como Castilla y León, con 5,1 millones de hectáreas de superficie forestal, que en otras como Murcia o en La Rioja, con 508.243 y 308.865 hectáreas, respectivamente. Para comparar mejor las cifras, se ha calculado el ratio de medios de extinción en función de la superficie forestal de cada territorio. De esta forma, las comunidades que salen con una proporción más baja de efectivos son Aragón y Extremadura, que también aparecen en los últimos puestos en el ratio de autobombas (junto a Castilla-La Mancha y Asturias). Justamente, las regiones de Aragón y Extremadura también mostraban las cifras más bajas de efectivos por hectáreas forestales en un informe de 2018 de CC OO sobre los medios autonómicos de extinción de incendios.
“En algunas comunidades hay dispositivos muy potentes con muchos medios y bien remunerados, o por lo menos acordes a la realidad, y en otras, aparte de no ser tan potentes, de faltar gente, de no estar bien remunerados ni bien formados, tampoco tienen una continuidad laboral durante todo el año, que es lo que se pretende”, comenta Javier García, representante del sindicato UGT y bombero forestal en una BRIF, una de las unidades de élite del Miteco que da apoyo a las comunidades autónomas. Aunque su base está en el Puerto del Pico (Ávila), su equipo es helitransportado para actuar allí donde haga falta. En su opinión, además de Aragón y Extremadura, otra comunidad donde faltan recursos es Castilla y León. “Digo esto porque, aparte de la precariedad y la temporalidad, este es el territorio forestal más extenso”, señala.
En los dispositivos autonómicos también existen unidades de élite de gran prestigio como las BRICA de Andalucía, el Grupo de Actuaciones Forestales (GRAF) de los Bombers de Cataluña, las unidades PRESA de Gran Canaria… Forman parte de las más de 33.000 personas que las comunidades incluyen en los dispositivos de extinción, junto a otros muchos bomberos que se dejan la piel en cada salida, aunque sea en cuadrillas sin completar por falta de personal o en condiciones muy precarias. Y a estos hay que sumar unos 3.500 militares de la UME con cualificación para apoyar en la extinción de incendios y otros 600 profesionales más, entre bomberos y personal adicional, de las BRIF del Ministerio.
En lo que respecta a los medios aéreos, las comunidades con más aeronaves propias (sin contar las de apoyo del Miteco) son Andalucía (con 40), Cataluña y Castilla-La Mancha (28), Castilla y León (25) y Galicia (24). Si se mira la proporción por hectáreas de superficie forestal, los territorios con más recursos propios desde el aire son las islas Baleares (con 9 aeronaves), Canarias (14), Madrid (10) y Comunidad Valenciana (23). Y los que menos, La Rioja (1) y Aragón (9).
En total, las comunidades autónomas cuentan con 239 aeronaves (17 aviones anfibios, 36 aviones y 186 helicópteros), a las que hay que sumar las 56 de apoyo del Miteco (10 Canadair FOCA, 5 anfibios ALFA, 10 aviones y 31 helicópteros). Así pues, España tiene 295 aeronaves para combatir las llamas. Esto es mucho más que otros países europeos que también están teniendo problemas con el fuego este mismo verano: según los datos recabados por EL PAÍS, Italia dispone de una flota de 104 aeronaves, Portugal de 81 y Francia de 67. Si se comparan estas cifras en función de la superficie forestal, la proporción de medios aéreos de España para 28 millones de hectáreas es mucho mayor que la de Francia para 17 millones y mayor que la de Italia para 11 millones, aunque inferior a la de Portugal para 3,3 millones. Al menos, en número de medios aéreos, sin considerar de qué tipo se trata.
Tras un nuevo desastre con los incendios este verano, se ha puesto el foco en la disponibilidad de Canadair (o FOCA), los aviones anfibios que pueden descargar una mayor cantidad de agua (6.000 litros), un modelo del que España, a través del Miteco, cuenta con 10 unidades operativas (y cuatro en mantenimiento, en rotación por seguridad), Francia 12 e Italia 15. Sin embargo, bomberos consultados restan importancia a esta cuestión. “Ojalá fuera todo tan sencillo como tener más Canadair; hay una tendencia generalizada a simplificar problemas complejos”, subraya Ferrán Dalmau, director de la consultora ambiental Medi XXI GSA y uno de los asesores en extinción que intervino en la emergencia del pasado julio en Madrid. “Los medios aéreos no apagan incendios, reducen la intensidad del fuego para que entre la gente desde tierra. Pero, si no hay gente abajo, el medio aéreo pierde casi toda su funcionalidad”, recalca.
Si se comparan los datos recopilados por EL PAÍS en 2026 con los del informe de CC OO de 2018, el Miteco tiene hoy el mismo número de aeronaves, pero en las comunidades se han incrementado un 28%. En general, también han aumentado mucho las autobombas y los medios humanos. No obstante, el inventario de CC OO solo contabilizaba los bomberos profesionales, dejando fuera tanto los bomberos voluntarios como otras categorías de personal.
Uno de los puntos a los que dan más importancia los sindicatos es al modelo de los servicios de extinción autonómicos: los hay que forman parte de la administración (como en la Comunidad Valenciana o en Andalucía), de una empresa pública (como en Aragón o en Castilla-La Mancha), de una empresa privada (como en Murcia) o de un sistema mixto público y privado (como en Castilla y León). Las organizaciones sindicales defienden sistemas públicos que garanticen más recursos y mejores condiciones laborales. Sin embargo, estos tienen también sus contraindicaciones. Raúl Mena, bombero forestal de Andalucía y representante de CC OO, asegura que las 3.615 plazas del dispositivo de la comunidad andaluza no están todavía cubiertas totalmente. “No es un problema de presupuesto, sino de cuestiones administrativas, por las complicaciones de contratación del sector público”, comenta este profesional, que aun así defiende la calidad de los medios andaluces. “Si nos comparamos con otras comunidades, Andalucía está a años luz en cuanto a condiciones de trabajo, a pesar de que llevamos unos años estancados en mejoras”, afirma.
“¿Hay comunidades autónomas en las que hacen falta más recursos? Sí. “¿Vamos a apagar estos incendios actuales con más medios? No”, señala Dalmau, que considera imprescindible actuar en las masas forestales. “Aunque tuviéramos la séptima flota para luchar contra los incendios, sigue siendo necesario gestionar el territorio”, destaca.
En los primeros ocho meses de 2026, se han producido 6.330 sucesos con fuego en superficie forestal en España, según el Miteco. De estos, un 65,7% fue apagado por los servicios de extinción antes de pasar de conato (afectando a menos de una hectárea) y solo un 0,5% acabaron en grandes incendios (de más de 500 hectáreas). La maquinaria de extinción acaba con el 95,5% de los incendios con gran eficacia. Sin embargo, basta que se escape uno solo de estos fuegos para que se vuelva imparable.
Tras el funesto agosto de 2025, expertos en extinción incidieron en que no es posible montar por todos lados dispositivos para enfrentarse a incendios tan descomunales y apostaron por mejorar la coordinación para sumar esfuerzos de distintas partes. Si se quiere preparar al país para estos nuevos fuegos, el representante de la BRIF del Puerto del Pico considera esencial actuar sobre cuatro factores: el abandono rural y la necesidad de más gestión forestal; una mayor inversión en prevención, detección y extinción; el cumplimiento de la legislación ya existente; y la crisis climática. “Por mucho que se ponga en cuestión el cambio climático, esto es como discutir que la Tierra es redonda”, recalca el bombero.

Aparte de insistir en actuar sobre el paisaje forestal y aumentar los fondos contra el fuego, el representante de UGT subraya la importancia de que se cumplan distintos textos legales ya en vigor: la directriz de protección civil de 2013 que obliga a poner en marcha planes de autoprotección en los municipios más vulnerables, la ley básica de 2024 que mejora la situación de los bomberos forestales y el RD 15/2022 que prevé que las comunidades autónomas ajusten sus planes de extinción a la realidad de cada territorio. “Una comunidad como Castilla y León debe contar con un dispositivo acorde a su enorme extensión, pero cada región tiene sus particularidades”, recalca García. “En principio, Madrid dispone de suficientes medios, pero en esta comunidad no hay casi incendios forestales como tal, pues son urbano-forestales, todos afectan a población; por ello, los bomberos forestales requieren de más formación”.
Formar mejor a los efectivos de extinción es otra de las reivindicaciones del sector, pues los sindicatos afirman que a veces se envía a la gente a pelear contra el fuego simplemente con un curso online. Sobre esto, con los nuevos tipos de incendios, Dalmau considera imprescindible “forestalizar a los bomberos urbanos y hacer más urbanos a los bomberos forestales”.

