Adyen, la tecnología y la estrategia guían los pasos hacia la recuperación
Adyen ha marcado un punto de inflexión. La fintech holandesa de medios de pago ha subido en la última semana el 12% después de la fuerte penalización sufrida desde la presentación de los resultados de 2025. Tras esta mejora, la pérdida anual es del 35% y cotiza en mínimos de 2023. Los inversores, más que el balance en sí mismo, han estado castigando la rebaja de las previsiones para 2026. Además, la salida inesperada de Ethan Tandowsky, CFO en la última década, ha aumentado la incertidumbre.

Lo positivo del momento es que el mercado confía en su recuperación: el 77,5% de las recomendaciones son de compra según Bloomberg, y el precio objetivo está en 1.326 euros, lo que encierra un potencial del 48%. De hecho, sobre el desplome sufrido, son varios los expertos que lo consideran injustificado. “Su crecimiento sigue siendo sólido; en los últimos cinco años, con independencia del entorno macroeconómico, ha multiplicado sus ventas por 3,4 veces y más que triplicó su beneficio por acción”, comenta Divacons Alphavalue.
La firma destaca, por otro lado, que se está produciendo una lectura “incorrecta” de dos factores clave: la competencia y la IA. Sobre el primero, explica que el sector está muy fragmentado. “Stripe y Adyen poseen una cuota de mercado inferior al 10% y el resto se reparte entre actores mucho más pequeños. Dado que Adyen se centra en grandes empresas, cambiar de ecosistema de pagos resulta extremadamente costoso y complejo para los comercios; por tanto, se beneficia de una importante ventaja competitiva estructural”, apunta. Con respecto a la IA, Divacons Alphavalue cree que representa “una oportunidad excepcional”. “El anuncio reciente de nuevas soluciones para ayudar a sus clientes a fomentar la retención de usuarios la sitúa en una posición privilegiada para beneficiarse del enorme volumen de transacciones que generará la IA, y para aumentar su poder de fijación de precios a largo plazo”.
Adyen ha sufrido “la venta masiva más intensa y prolongada de su historia”, asegura Deutsche Bank. Para el banco, detrás de la huida de los inversores están las dudas en torno a la IA y “la creciente preocupación por la competencia, la presión sobre los precios y el riesgo de que el procesamiento de pagos se convierta en un servicio cada vez más estandarizado”. “El fuerte ajuste a la baja sugiere que no se cuestiona el crecimiento, sino la sostenibilidad de la rentabilidad”, asegura.
A corto plazo, la atención está centrada en la presentación de los resultados del primer semestre; el turno de Adyen está previsto para el próximo 13 de agosto. Goldman Sachs espera que el segundo trimestre sea similar al primero, y mantiene una previsión de crecimiento del 21,5% (excluyendo el efecto divisa), con una “ligera mejora de los márgenes”.
El banco piensa que el interés está en la evolución del negocio por áreas geográficas y señala la limitada exposición que tiene a Oriente Próximo (menos del 1% de los ingresos netos). “El entorno macroeconómico representa un riesgo decreciente para los ingresos frente a años anteriores debido a una proporción cada vez mayor de la cuota de gasto entre los clientes existentes, complementada por una creciente diversificación en mercados verticales finales como el comercio minorista a gran escala, la hostelería y el sector de bebidas”, explica. La expansión de ofertas, como los productos financieros integrados, representa otro punto de apoyo para la actividad de la compañía, según Goldman Sachs.
Jefferies pone el foco en el mercado estadounidense, que representa el 30% de los ingresos netos de Adyen. “En conjunto, el volumen total de pagos con tarjetas en EE UU de JP Morgan, BofA, Citi y Wells Fargo se aceleró 200 puntos básicos en el segundo trimestre, hasta alcanzar un crecimiento del 10%, pese a una base comparativa más exigente. El IPC subyacente se mantuvo en el 2,6% en junio, lo que crea un entorno favorable para el negocio de Adyen en el país”, señala.
Por otro lado, los expertos contemplan los movimientos corporativos como un nuevo acicate para el valor. En las últimas semanas se ha conocido la adquisición por parte de Adyen de la plataforma de facturación Orb –la segunda en su historia tras la de Talon.One en abril–, una operación que “debería diferenciar aún más su oferta digital”, en palabras de Goldman Sachs.
Mientras, para Divacons Alphavalue el movimiento “demuestra que ha aprendido de los fracasos de sus competidores. La integración no es horizontal, sino vertical”.
Su reciente inclusión en la prueba piloto del euro digital del Banco Central Europeo es otro foco de atención, ya que la sitúa al frente el desarrollo de la futura infraestructura con una visión anticipada de la normativa, y la aplicación en los comercios.
Adyen acaba de cumplir ocho años en Bolsa con una revalorización acumulada del 270%. El día de su debut subió el 100%.

