Barrio rico, barrio pobre: la brecha de renta per cápita entre La Moraleja y Torreblanca supera los 220.000 euros

La brecha territorial de ingresos en España registra diferencias cada vez más abultadas entre unos barrios y otros, alcanzando una distancia que supera ya los 220.000 euros de renta bruta al año por declarante entre el distrito más rico y el más pobre del país. En la cúspide de la clasificación, como viene siendo habitual desde hace tiempo, se sitúa La Moraleja, en el municipio madrileño de Alcobendas. Para llegar al extremo contrario hay que viajar más de 500 kilómetros, hasta llegar al este de la periferia sevillana.

La Estadística de declarantes del IRPF en los mayores municipios por código postal, publicada este jueves por la Agencia Tributaria con datos relativos a 2024, muestra que la urbanización de lujo por excelencia de España registró una renta media bruta de 235.556 euros por declarante del impuesto sobre la renta, frente a los 196.429 euros contabilizados el año anterior, lo que supone un crecimiento del 20%. Es la más alta de toda España con diferencia. En el polo opuesto, el barrio de Torreblanca, a las afueras de Sevilla, ocupa la posición más baja con una renta media per cápita de 11.560 euros en 2024, tras experimentar una modesta variación del 2% respecto a los 11.354 euros registrados un año antes. De este modo, la diferencia entre la zona de mayor y menor nivel económico roza los 224.000 euros brutos.

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La estadística que ofrece la Agencia Tributaria desagrega a nivel de barrio las declaraciones del IRPF, por lo que muestra todas las tipologías de renta que ingresan los contribuyentes cada año. En la mayoría de los casos, la principal fuente es el salario, al que suman las rentas del capital (inversiones, alquileres y otros rendimientos), las rentas provenientes de actividades económicas y las ganancias patrimoniales netas. En los distritos más acaudalados, sin embargo, el peso del trabajo es mucho menor y ganan protagonismo las plusvalías, las rentas empresariales y la inversión.

En el grupo que encabeza La Moraleja destacan otros códigos postales privilegiados como Ciudalcampo y Fuente del Fresno, ambos en San Sebastián de los Reyes, Madrid. El primero alcanza los 145.046 euros (un aumento anual del 19%) y el segundo se mueve en los 139.369 euros (un alza del 9%). En Cataluña figuran de forma prominente los barrios barceloneses de Muntaner, con 127.182 euros (una subida del 19%), y Pedralbes-Sarriá, con 123.886 euros (un crecimiento del 18%). En la capital también destacan Aravaca, con 117.360 euros, y Salamanca-Goya, con 116.978 euros. En toda España, excluyendo al País Vasco y Navarra por contar con sistemas fiscales propios, un total de 13 códigos postales registran unos ingresos medios superiores a los 100.000 euros anuales.

Por su parte, en el tramo inferior de la clasificación, acompañan a Torreblanca áreas como Nou Alacant, en Alicante; Cortijos de Marín, en Roquetas de Mar (Almería); Carrús-Plaza de Barcelona, en Elche; el Sector Sur-Polígono del Guadalquivir, en Córdoba; y Ciudad Jardín, también en Alicante. En todos estos códigos postales, la renta bruta de cada declaración se situó por debajo de los 20.000 euros.

Uno de los aspectos más llamativos que refleja la estadística es el fuerte repunte de la renta media declarada en algunos códigos postales de Murcia y A Coruña. El incremento de mayor magnitud de toda España se registra en la pedanía de Santa Cruz en Murcia, donde la renta media se disparó un 258% de un ejercicio a otro, pasando de 25.157 euros en 2023 a 90.057 euros en 2024. Un fenómeno similar, aunque con una intensidad menor, se observa en el código postal de Ciudad Vieja-Centro, en A Coruña, donde los ingresos medios experimentaron un aumento del 121%, saltando de los 53.354 a los 117.970 euros y situando a este enclave gallego de forma directa entre las zonas con mayor renta de todo el país.

Trabajo o inversión

En España, por norma general, la inmensa mayoría de los contribuyentes del IRPF recibe el grueso de sus ingresos a través de los salarios o las pensiones. Los dos conceptos tributan en el impuesto como rentas del trabajo, por lo que, en la mayor parte de los códigos postales, esta categoría suele representar la principal fuente económica de los hogares, con una proporción que ronda el 78%. El resto del pastel se reparte entre las rentas del capital (7,8%), las actividades económicas (6,5%), las ganancias patrimoniales (4%) y las rentas exentas (3,7%), conformadas por prestaciones como la de maternidad y paternidad, las indemnizaciones por despido o las ayudas por dependencia.

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Sin embargo, este dibujo cambia por completo en los barrios más pudientes, donde el peso del salario y las pensiones se desploma. En La Moraleja, Ciudalcampo o Fuente del Fresno, por ejemplo, las rentas del trabajo suponen algo más del 50% de los ingresos de los contribuyentes, mientras que la otra mitad está compuesta eminentemente por las inversiones, las plusvalías o las rentas empresariales.

En Muntaner, Pedralbes-Sarriá y Vallvidrera-Tibidabo i Les Planes, los tres en Barcelona, el peso del trabajo es mucho menor y cae por debajo del 50%. En consecuencia, el protagonismo del capital, las actividades económicas y las ganancias patrimoniales se dispara. En la ciudad vieja de A Coruña, condicionada en esta edición por alguna operación insólita que ha disparado la renta, la mayor parte de los ingresos vienen del capital, en un 63%. Algo parecido sucede en la pedanía murciana de Santa Cruz, una zona de huerta y campo, donde un 66% de los rendimientos se explican por las ganancias patrimoniales.

La imagen se invierte en el barrio sevillano de Torreblanca, que refleja la realidad de los códigos postales más humildes de España. Allí, un 76% de la renta se explica por el salario o la pensión. El capital y las ganancias patrimoniales tienen un peso del 0% y las actividades económicas, uno del 2%. El otro 22% se explica por las rentas exentas.

La selección de municipios para los que la Agencia Tributaria tiene datos se basa en tres criterios, de los que debe cumplirse al menos uno. Por un lado, explica el organismo dependiente de Hacienda, un tamaño superior a los 200.000 habitantes, según el censo. Por otro, un tamaño fiscal de al menos 100.000 declaraciones de IRPF. Por último, una renta bruta total agregada superior a los 2.200 millones de euros. En la mayoría de los casos, los tres criterios se cumplen simultáneamente, pero hay unos pocos supuestos en los que es válido solo alguno de ellos.

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