Jonas Vingegaard abandona el Tour de Francia en ambulancia tras romperse la clavícula

Jonas Vingegaard abandonó el Tour de Francia en ambulancia con un cabestrillo en el brazo derecho después de caerse en una rotonda criminal a 24 kilómetros de la meta de la 15ª etapa. El danés, de 29 años, marchaba segundo en la general a 4m 30s del líder Tadej Pogacar, quien inmediatamente pidió que se detuviera a esperar noticias el pelotón de los favoritos. También sufrió una caída Isaac del Toro, lugarteniente de Pogacar, pero este pudo reincorporarse a la carrera. Es la primera retirada en el Tour de Vingegaard, el ciclista que más valor ha dado a las victorias de Pogacar, el único que ha sido capaz de derrotar al esloveno, y dos veces, en 2022 y 2023. En 2021, 2024 y 2025 fue segundo.

Los peores presagios se confirmaron cerca de dos horas después de la caída. El equipo Visma ha confirmado la rotura de clavícula del danés. “Tras una caída en la etapa 15ª del Tour de Francia, Jonas sufrió una fractura de clavícula y múltiples abrasiones. Debido a la gravedad de la fractura de clavícula, se ha recomendado una intervención quirúrgica, que se llevará a cabo en los próximos días”, explican.

Nunca en la historia del Tour se había repetido tanto el nombre de los dos primeros. Ambos han sido el faro del nuevo ciclismo, el surgido tras la pandemia, y él lo ha sido llevando varias veces la contraria al destino. Unas lesiones en sus inicios le obligaron a pasar un año en una lonja de pescado loncheando bacalaos. Volvió al ciclismo. En 2024, después de ganar su segundo Tour, sufrió otra caída, una más terrible, que le hizo yacer largos minutos en una cuneta del País Vasco incapaz de encontrar aire en sus pulmones, pensando que allí acababa su vida. Y aunque no volvió a ser el mismo y perdió chispa y punch, volvió a ser competitivo, y a pelear siempre con Pogacar. Ganó una Vuelta y también un Giro. Luchaba contra un imposible por su tercer Tour. “Solo es una clavícula. Espero que no esté demasiado desanimado por esto y que se vaya de unas buenas vacaciones después, como hablamos hace unos días”, quiere animarse Pogacar. “Seguro que se recupera rápido y vuelve igual de fuerte a pelearme el Tour el año que viene. Han sido tantos años uno contra otro que me siento tristísimo. Me da mucha pena que se vaya a casa”.

Cuando se produjo la caída, el Visma, con Campenaerts, Jorgenson y Kuss, marcaba el ritmo de caza a los fugitivos en el valle matador que seguía la dura ascensión al Salève y precedía la subida final. Vingegaard grita de dolor, relata luego Marc Reef, su director, que maldice el desastre justo el día en el que su equipo estaba dispuesto a darle batalla dura al UAE. Vingegaard es el último que se levanta, lívido, machacado, mientras las asistencias inmovilizan su clavícula y su brazo derecho. Poco después entra por su pie en una ambulancia que se ha detenido a su lado.

Pogacar, solidario con todos, maldice el control antidopaje de madrugada que rompió su sueño y el de Vingegaard, al que visitaron los inspectores a las dos de la mañana. “Sí, creo que ha sido un día muy duro para Jonas. Para empezar, lo despertaron a las 2 de la madrugada para un control, lo cual me parece muy inhumano. Le han arruinado el sueño. Al verlo en la tele, pensé que quizá eso también pudiera ser un pequeño porcentaje de por qué se ha caído, porque probablemente hoy no haya dormido bien”, reflexiona, asumiendo su condición de líder, sin temor de hablar. “Sé lo que se siente, a mí también me despiertan como a las 5 de la mañana, pero al menos he tenido mi sueño profundo y, ya sabes, es mejor que si vienen a las 2 de la madrugada. Así que me hizo pensar que podría ser una posibilidad: no te recuperas bien si no duermes bien. Nos pasamos la mayor parte de la vida durmiendo, y lo importante que es que el cuerpo se recupere”.

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