La acampada en la Puerta del Sol por la vivienda supera todas las expectativas: “Viendo este desborde, no se sabe cuánto estaremos aquí”


A las 500 personas que han amanecido en Sol esta mañana impulsadas por la asfixia de la crisis de la vivienda se ha sumado una marea verde por la educación pública. A partir del mediodía, cuando ha ido llegando a la plaza la manifestación convocada por el profesorado, el lugar ha dejado de ser un lugar ocupado mayoritariamente por jóvenes para convertirse en un en punto de encuentro para todas las edades.
El nexo: Los derechos de la clase trabajadora. “Aquí estamos todos dando la cara para luchar por nuestros derechos. Nos encantaría incluso poder quedarnos esta noche en Sol y acampar con las compañeras, pero mañana tenemos que ir a clase. Sin embargo, vamos a ayudar como podamos, vamos a estar viniendo a apoyar”, dicen dos profesoras.
La plaza está desbordada —hay miles de personas— y en pocas horas se han instalado lonas para proteger a la multitud del sol, se han creado talleres de todo tipo, y se ha acumulado suficiente comida y agua para abastecer a la plaza entera. Los voluntarios no han dejado de llegar. Ahora, aseguran, lo que falta son mesas y neveras con hielo.
Todos tienen la cabeza puesta en el martes, día en el que se llevará al Consejo de Ministros un real decreto ley sobre vivienda y en el que los distintos partidos tendrán que conseguir un acuerdo que esté a la altura de la situación. El Sindicato de Inquilinas exige un punto de inflexión ante una “ola de indignación que no va a parar”.
“Viendo este desborde, claro, nadie puede saber hasta cuánto tiempo nos quedaremos aquí”
Lucas Vaquero — Sindicato de Inquilinas
Lucas Vaquero, del Sindicato de Inquilinas, explica que, pese a que “la acampada surgió de forma improvisada, el saber acumulado de muchas de nuestras compañeras ha permitido esta coordinación tan rápida y eficiente”. “Viendo este desborde, claro, nadie puede saber hasta cuánto tiempo nos quedaremos aquí”, dice.
Los turistas graban y el personal de los establecimientos que rodean la plaza intentan trabajar, pero la multitud les roba inevitablemente la atención.
“Me recuerda al principio del 15M”
Victoria, 73 años
Victoria, de 73 años, estuvo en el 15M y está hoy. “Me recuerda al principio: Las tiendas, el hacer carteles, el hecho de que parece que la gente se está instalando como para quedarse tiempo. Pero no sé, habrá que ver cómo evoluciona. La diferencia es que esto está siendo por una cosa muy concreta”, afirma.
“Mis nietos tienen 18 y 21 años, y yo creo que si esto sigue así, la única esperanza que tienen es heredar mi casa cuando yo me muera. En Madrid no tienen ni para pagar una habitación. Todo el mundo tiene que tener el derecho a tener una vivienda y no a estar encerrado en una habitación”, asegura, indignada.
Un verdadero punto de inflexión
“En un principio no se sabe cuánto nos vamos a quedar. Lo que sí que sabemos es que el martes se vota un Real Decreto que es trascendental que se apruebe y todo dependerá de ello. La situación cada vez es más asfixiante porque, por ejemplo, en mi caso, en los dos últimos años el alquiler de mi piso ha subido 200 €, y los sueldos no suben proporcionalmente”, explica Raúl, de 26 años.
Alexander, por su parte, tiene 22 años, también está harto, y además conoce a Maricarmen, la mujer a la que desahuciaron el pasado miércoles: “Estudiaba al lado de su casa. La veía en el barrio. Estuve acampado la noche de su desahucio y hoy también estoy aquí para defenderla”.
También quiere defenderse a sí mismo y al resto del inquilinato: “Yo vivía en un piso y cobraba 900 euros, porque tengo que estudiar a la vez que trabajar. Entre el piso y la comida me quedaban 40 euros a final de mes. Finalmente me tuvieron que echar del piso porque me era imposible pagarlo”, cuenta. Ahora vive en casa de sus padres.
Mientras los afectados hablan, varios niños dibujan en un largo folio de papel casas de todo tipo, además de mensajes de apoyo a Maricarmen. En otra actividad similar, personas de todo perfil escriben cosas como “Tengo 36 años, pago 700 euros de alquiler sola, tengo 2 carreras, 2 másters, 2 postgrados, estoy pluriempleada, y me falta sueldo a final de mes. Basta ya” o “¿Tengo que esperar a que se mueran mis padres para tener una casa?”.
“Te quieren vender ciertos barrios que conoces perfectamente como algo que no son”
Jorge Sanabria, 28 años
Jorge Sanabria, 28 años, siente que su propia ciudad le ha echado: “Te quieren vender ciertos barrios que conoces perfectamente como algo que no son. Te hablan en términos económicos, marketinianos, y dices ‘esto son vidas’. Esta casa no cuesta esto, esta calle no es así y tú me estás vendiendo un futuro que me estás quitando tú mismo con esta empresa”.
Subida a un camión, Alicia del Río, una de las portavoces del Sindicato de Inquilinas, espeta al micrófono que: “Las políticas tienen que apoyar la vida y eliminar de una vez por todas a los especuladores. Basta ya, gobierno progresista, tienes que hacer algo útil ya”. Se está quedando afónica, pero no por ello modera su tono ni su rabia. Cerca de ella se aprecian pancartas en las que se lee: “Ellos por dinero, nosotras por amor”.
Entre bocinas, tambores, micrófonos, y voluntarios repartiendo bolsas con comida, un señor se acerca a uno de los manifestantes y le suelta, enfadado: “Esto [la plaza] no es de ustedes, ¡es pública!”. El chico, con calma, le responde: “Es pública, por eso estamos aquí”.
Source – eldiario News

