La ocupación hotelera alcanza un récord en julio pese a la subida histórica de precios
La industria hotelera ha encontrado una fórmula para compensar la sensación de que el sector está cerca del límite de su capacidad. La imposibilidad de crecer en destinos masificados está siendo compensada con una fuerte subida de precios, tal y como revela la encuesta de ocupación hotelera correspondiente al mes de julio, el segundo de la temporada alta, hecha pública por el INE este viernes. Al retroceso de pernoctaciones en junio le ha seguido un timidísimo avance interanual del 0,3% en julio que lleva, eso sí, a alcanzar un nuevo récord. Eso se traduce en que los turistas realizaron 44,8 millones de pernoctaciones, la cifra más alta regustrada nunca en el séptimo mes. Y ello pese a que dormir en un hotel de tres o cuatro estrellas sale en torno a un 7% más caro que un año atrás.
El comportamiento de los viajeros fue divergente en función de su procedencia: los turistas extranjeros protagonizaron 30 millones de pernoctaciones, con un leve crecimiento del 0,7%, mientras que los nacionales realizaron 14,8 millones, con una leve caída del 0,4%.


La causa que explica este peor comportamiento, en especial de los turistas nacionales, es la subida de precios, que está sirviendo para engordar la cuenta de resultados de la industria hotelera, con la que está haciendo frente a la escalada de los costes energéticos, salariales y de las bebidas y los alimentos. La tarifa media diaria por una habitación doble rozó los 157 euros, lo que supuso un nuevo máximo histórico para ese mes y un crecimiento anual del 7%. En el desglose por categorías, los importes más elevados correspondieron a los alojamientos de cinco estrellas, con una tarifa media de 339 euros, pero que apenas representa un encarecimiento del 0,3% respecto a julio de 2025. Las subidas de precios se concentraron en los hoteles de cuatro estrellas, con la habitación doble a 164 euros (un 7,2% más) o de tres estrellas, con 133 euros (un 6,8% más).
En el desglose por puntos turísticos aparecen cuatro municipios que lideraron la clasificación de los precios más elevados en julio. Marbella estuvo en cabeza con una tarifa media hotelera de 416 euros por habitación y noche, un 22% más que en el mismo mes de 2025, seguida ya de lejos por San Sebastián (284 euros, un 14% más), Chiclana de la Frontera (234 euros, un 3,3% más) y Estepona (210 euros, y un atípico retroceso del 44%).
La combinación de precios altos y masificación tuvo un impacto directo en los tres mayores mercados emisores de turistas extranjeros a España (Reino Unido, Alemania y Francia), que sumaron 14,4 millones de pernoctaciones, un 32,2% del total. En el caso de Reino Unido apenas avanzaron un 0,6%, mientras que en el caso de Alemania y Francia retrocedieron un 0,4% y un 2,7%, respectivamente. Un deterioro compensado parcialmente por la buena evolución de otros grandes emisores, como Países Bajos, el cuarto mercado más relevante para la ocupación hotelera, con un incremento anual del 3,6% hasta los 1,52 millones de pernoctaciones, superando a Italia.
El peor desempeño de esos tres grandes mercados ha tenido un impacto directo en la industria hotelera de Baleares. Pese a ser la autonomía que más pernoctaciones registró (10,78 millones, un 24% del total) entre las seis que más viajeros foráneos reciben, también fue la que registró la mayor caída respecto a julio de 2025 (un 1,7% menos). La explicación se basa en que el 94% de sus pernoctaciones dependen del turismo extranjero. Ese porcentaje es más reducido en el resto de autonomías como Canarias, donde supone el 82% de las pernoctaciones, seguido por Cataluña (74%), Madrid (62%), Comunidad Valenciana (49%) y Andalucía (48%)
Esos incrementos generalizados de tarifas están detrás del beneficio récord alcanzado por los hoteles. En julio, el ingreso medio por habitación disponible, el principal indicador de rentabilidad de la industria, subió un 6,6% anual hasta los 119,3 euros, nuevo máximo histórico y el doble de la cifra registrada en el mismo mes de 2021 (57,4) en plena salida de la pandemia. Pero es también un 55% más elevado que el pico inmediatamente anterior a la crisis de la covid (76,97 euros en 2019).

