“Lo que nos va a hacer realmente relevantes es ser capaces de formar personas con espíritu crítico”
Habla
El ambiente en uno de los centros madrileños de la Universidad Europea se asemeja al de una ciudad cosmopolita o al de un organismo supranacional. Paseando una mañana por sus pasillos se pueden cazar al vuelo palabras en francés, en inglés, en árabe. Una circunstancia para la que Otilia de la Fuente, presidenta y CEO de una institución que gestiona cuatro universidades privadas en España y una en Portugal, tiene una explicación. “Más del 40% de nuestros estudiantes son internacionales y de más de 100 nacionalidades”, apunta en esta entrevista en el espacio Hablan las marcas, con motivo del 50º aniversario de EL PAÍS.
De la Fuente, que se declara férrea defensora del “poder transformador” de la educación y de su papel central para fomentar la “movilidad social”, detalla que su modelo educativo es eminentemente práctico, muy vinculado al mundo laboral: “Si una enfermera ha puesto 100 vías el primer día que llega a trabajar estarías más tranquilo, ¿no?”. Es un ejemplo que no ha elegido al tuntún porque la joya de la corona de esta universidad donde hoy se forman más de 16.000 futuros profesionales es su facultad de Medicina, Salud y Deporte, que el ranking de Shanghái ha señalado como una de las mejores 30 del mundo en su especialidad.
La tecnología y la inteligencia artificial han irrumpido en los últimos años en las aulas, y el profesorado se esfuerza para ofrecer las mejores herramientas a unos alumnos que a veces observan con inquietud un mundo laboral que, intuyen, puede cambiar radicalmente en pocos años, explica De la Fuente. Sin embargo, la presidenta de la Universidad Europea no pierde de vista la importancia de no perder de vista la vocación humanista de la educación superior. “Lo que nos va a hacer realmente relevantes es ser capaces de formar personas con espíritu crítico”, afirma.
Un trabajo “con sentido”
El ingreso de Otilia de la Fuente en la Universidad Europea para liderar el área de Marketing y Ventas en 2007 fue una suerte de revelación. Después de dedicar más de una década al mercado del gran consumo en la multinacional Unilever, la entrada en el sector educativo le abrió un nuevo mundo de posibilidades y, en sus propias palabras, aportó mucho más “sentido” a su vida.
“Cada vez que ayudamos a un estudiante a cumplir sus sueños, también ayudamos a transformar las sociedades”
