Los civiles de Ucrania y Rusia pagan cada vez un precio más alto en la guerra
La guerra desatada en la frontera este de Europa tras la gran invasión rusa de hace más de cuatro años causa un número cada vez mayor de muertos y heridos civiles. El año 2025 fue el más mortífero para la población civil desde el primer año del conflicto, cuando muchos civiles perdieron la vida en los primeros meses. En 2026, esa tendencia continúa. Ambos bandos niegan que los civiles sean el objetivo de sus ataques, pero las cifras de víctimas muestran que estos ciudadanos que no participan activamente en las hostilidades se encuentran cada vez más atrapados en la violencia.
“Lamentablemente, prevemos que este año sea aún más mortífero que el anterior”, apunta un analista de la organización independiente rusa Equipo de Inteligencia de Conflictos (CIT, por sus siglas en inglés) que pide mantener el anonimato por motivos de seguridad.
El CIT contabilizó 2.650 civiles muertos en Ucrania (297 en las zonas ocupadas y 2.353 en el resto del territorio) durante 2025. Del lado ruso, la cifra de muertos llegó a 275. Estos datos tienen como fuente principal los registros oficiales de los gobernadores regionales, junto a informaciones de medios independientes. Este equipo los clasifica en tres categorías: Ucrania, Ucrania ocupada y Rusia, y excluye asimismo ataques contra instalaciones militares.

En 2026, la Misión de Observación de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania (HRMMU, por sus siglas en inglés) reporta que el número de civiles muertos (1.396) y heridos (7.978) durante los primeros seis meses ya es un 37% superior al registrado en el mismo periodo de 2025 y un 114% más alto que en 2024. Por su parte, el CIT ha contabilizado que hasta julio (que tuvo un elevado número de fallecidos) han muerto 2.183 personas en todo el territorio ucranio. En comparación, en el primer año de la guerra murieron 8.423 personas, según datos de la HRMMU.
En Rusia —un dato no contabilizado por la misión de Naciones Unidas— el balance asciende a 327 en lo que va de año. Con eso, el total de civiles muertos en los dos países durante los siete primeros meses de 2026 (2.510) ya empieza a acercarse al total de 2025 (2.925), según el centro de investigación ruso. Julio ha sido el más mortífero del año: 632 fallecidos.
La principal causa del aumento de la muerte de civiles en Ucrania son las armas de largo alcance (misiles potentes con efectos de área y drones), lanzadas sobre áreas urbanas, según la HRMMU. Al mismo tiempo, cerca del frente, el número de muertes civiles causadas por drones de corto alcance llegó en junio a su nivel más alto de toda la guerra. Kiev también ha aumentado su capacidad ofensiva y ha pasado a atacar a objetivos en Rusia a distancias cada vez más lejanas del frente, por lo que el número de víctimas civiles rusas también empezó a subir.

Por otra parte, en el caso de Ucrania, su principal vulnerabilidad está en la falta de interceptores para sus sistemas de defensa antiaérea, que deja la población a merced de los proyectiles balísticos rusos, según un análisis en Substack de Phillips P. O’Brien, experto en guerras y profesor de Estudios Estratégicos de la Universidad de St. Andrews.
Esta tendencia se explica, en parte, por el aumento de ataques con proyectiles de largo alcance (como misiles de crucero y balísticos, y drones), capaces de golpear zonas urbanas alejadas. “El frente está estancado, con combates que no parecen tener ninguna posibilidad de éxito. Por eso, ambas partes están dedicando ahora más esfuerzos a este tipo de guerra: la guerra a larga distancia. Se dice que es como una guerra de ciudades, como la de Irak”, explica el analista del CIT.
Atacar deliberadamente a la población civil durante un conflicto armado constituye un crimen de guerra y una violación del derecho internacional humanitario (una protección regulada por la Convención de Ginebra y sus protocolos adicionales), que prevé que las partes beligerantes deben distinguir entre combatientes y no combatientes.
La guerra de drones y misiles
Entre enero y junio de este año, los civiles muertos y heridos por misiles y drones aumentaron un 60% respecto al mismo periodo de 2025, según la HRMMU. Pero recurrir a esta nueva estrategia aún no tiene una explicación clara: “No sabemos qué esperan, porque, desde una perspectiva histórica, estos ataques aéreos por sí solos no conducen a la victoria. También lo vemos en la guerra entre Irán y Estados Unidos. Pero esperan que, por alguna razón, eso les dé ventaja”, reconoce el experto del CIT.
Moscú ha intensificado sus ataques contra Kiev en las últimas semanas y Ucrania también ha llevado a cabo más ataques sobre el territorio ruso, sobre todo, desde el pasado mes, contra instalaciones de la compañía Wildberries, conocida como el Amazon ruso, que ya suma más de una docena de almacenes dañados.
Mientras que las armas de largo alcance se utilizan cada vez más para atacar zonas urbanas alejadas del frente, en las localidades próximas a las líneas de combate las fuerzas rusas recurren mayoritariamente a drones de corto alcance, según la HRMMU. “A pesar de que las cámaras integradas permiten a los operadores visualizar posibles objetivos en tiempo real —lo que se conoce como vista en primera persona (FPV)—, estos drones se han convertido en una de las principales causas de víctimas civiles en Ucrania”, señala el organismo en su página web.

En todo el territorio ucranio, la HRMMU ha documentado al menos 237 ataques contra coches y autobuses cerca de la línea del frente, lo que ha obligado a los residentes de estas zonas a limitar drásticamente sus desplazamientos.
El incremento de la capacidad armamentística de Kiev le ha permitido replantearse su estrategia en el conflicto: “Hasta ahora, Ucrania había atacado casi todos los objetivos militares, principalmente porque el número de armas [que tenía] no era tan grande, por lo que han sido más precisos a la hora de elegir los objetivos. Ahora tienen más opciones y pueden atacar más objetivos”, explica el analista del CIT.
Lejos del frente
“Su estrategia [de Kiev], tal y como la vemos, consiste en mantener el estancamiento en la línea del frente, o quizá simplemente hacer retroceder al enemigo. Lo están haciendo ahora en algunas zonas, pero no en el Donbás. Por otro lado, buscan encarecer la guerra con los ataques contra la economía rusa y las refinerías”, añade el mismo experto. “Quizá la idea sea ejercer presión no sobre [el presidente ruso, Vladímir] Putin, sino sobre las élites, los oligarcas o los ricos que están perdiendo dinero, de modo que estos presionen a Putin y le pidan que llegue a algún acuerdo”, opina.
A finales de junio, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, anunció a través de su canal Telegram la aprobación de una campaña de 40 días para intensificar los ataques con drones en el interior del territorio ruso, con el fin de “influir en el Estado agresor y fomentar el fin de la guerra”.
Kiev se está esforzando por conseguir más interceptores de sus aliados, mientras lucha por defenderse de los ataques aéreos rusos. Según las autoridades ucranias, los aliados enviaron este año un tercio de los interceptores que entregaron en el mismo periodo de 2025 para los sistemas antiaéreos Patriot estadounidenses.
“Kiev está bien protegida por sistemas de defensa aérea (…) Sin embargo, la situación es diferente en lo que respecta a los misiles balísticos y a los misiles Zircon, que se derriban con misiles interceptores Patriot, de los que Ucrania carece actualmente”, comenta Olha Polishchuk, directora de investigación para Europa del Este de ACLED, en la página web del centro de monitoreo.
El pasado 5 de agosto, Ucrania no logró interceptar ninguno de los 24 misiles balísticos ni los cuatro misiles de crucero Zircon lanzados por Rusia en un ataque contra la región capitalina, aunque sí lograron derribar casi el 90% de los 115 drones, según informó su Fuerza Aérea. Como medida de seguridad, el país ha dejado de informar desde entonces el número de interceptaciones y de misiles balísticos lanzados sobre su territorio, informa Bloomberg.
“Ucrania va a sufrir mucho en los próximos meses debido a las pérdidas civiles y a algunos ataques estratégicos rusos que tendrán éxito”, escribe el profesor O’Brien. Eso sí, “el ejército ruso sigue fracasando estrepitosamente este verano, y eso no va a cambiar”, añade.
El analista del CIT tampoco prevé avances significativos en el frente en los próximos meses: “Observamos un aumento en la producción de misiles balísticos, un arma que se está utilizando contra todas las centrales eléctricas y todos los sistemas. Creemos que [Putin] entiende que no podrá hacerse con el Donbás este año, por lo que su estrategia para la victoria probablemente consista simplemente en congelar Ucrania el próximo invierno”.

