Los latinos impulsan el mercado laboral español: “Tenemos ahínco, venimos con muchas ganas”

La afiliación a la Seguridad Social ha ganado desde junio de 2019 casi tres millones de empleos, hasta alcanzar un total de 22,47 millones de puestos de trabajo, un récord nunca visto en las estadísticas laborales españolas. Los latinoamericanos han aportado 692.000 de esos nuevos puestos, el 23,4% del incremento total. Uno de ellos es el de Luis Loreto, un venezolano que vive en Madrid y que llegó a España justo antes de la crisis sanitaria. “Venimos con muchas ganas, tenemos alma y ahínco de trabajar en este país. Yo estoy pudiendo desarrollar mi oficio aquí, con mucho esfuerzo, y estoy contento de cómo me va. Vine para alcanzar más metas de las que podía en mi país y de momento lo estoy consiguiendo”, dice este trabajador autónomo de 46 años, especializado en equipos audiovisuales para eventos. Él es uno entre los 1,2 millones de afiliados que ya existen con origen latinoamericano, una cifra que por primera vez desde que hay registros consolidados (empiezan en 2012) supera a la suma de rumanos, italianos, franceses y al resto de extranjeros europeos.

El avance de los latinos es aún más contundente en las cifras del último año. Desde junio de 2025, España ha ganado 605.000 cotizantes a la Seguridad Social, de los que 199.000 son de origen latinoamericano, un tercio del total. Son más que nunca, muy por encima de los 134.000 afiliados latinos que se sumaron al mercado laboral español en 2023.

Evolución interanual de la afiliación (Barras apiladas)

El país que más nuevos afiliados aporta es Colombia, con 72.700 en el último año. Es el lugar de origen de la profesora de la Universidad Complutense Mónica Monguí, especialista en migraciones. “Es previsible que la llegada de población latinoamericana continúe mientras se mantengan la demanda de trabajadores, el envejecimiento demográfico y las necesidades de cuidados y servicios, aunque el ritmo dependerá también del acceso a la vivienda, los salarios, las políticas migratorias y la situación económica y política de los países de origen”, opina esta experta, que agrega: “Las redes familiares y comunitarias ya consolidadas seguirán teniendo un papel importante, porque facilitan nuevos proyectos migratorios y procesos de reagrupación familiar”.

“Durante los próximos meses”, añade Monguí, “también puede aumentar de forma significativa la afiliación latinoamericana como consecuencia de la regularización extraordinaria cerrada el 30 de junio de 2026″. Según los datos provistos por la Seguridad Social, hasta junio el proceso de regularización ha resultado en un avance de 159.000 afiliados extranjeros. Aunque el departamento de Elma Saiz no desagrega de momento ese apartado por países, sí precisa que en torno a dos tercios de las solicitudes de regularización corresponden a personas procedentes de Latinoamérica. “Las resoluciones favorables permitirán incorporarse formalmente al mercado laboral a muchas personas que ya residían en España y que, en numerosos casos, ya estaban trabajando en condiciones informales”, añade Monguí.

Afiliados a la Seguridad Social por nacionalidad (Gráfico de área)

El empleo en B es el inicio de muchas historias de latinoamericanos en España, como la de Sofía Moscoso, boliviana de 53 años que vive en Mallorca. “Decidí venir para poder salir adelante, con un visado de turista. Intenté trabajar de camarera, pero no me aceptaban porque no tenía papeles, así que estuve mucho tiempo como interna. El camino ha sido durísimo, pero poco a poco se han ido arreglando las cosas”, explica esta trabajadora, a la que algunos de sus familiares le piden que vuelva a Bolivia. “Pero ya tengo mi vida aquí muy arraigada, llegué hace más de 20 años”, cuenta Moscoso, empleada en una iglesia en la que ve cada vez más latinos: “Antes todos eran españoles, pero ahora cada domingo acuden más latinoamericanos”.

El trabajo irregular también fue el camino de entrada para Eduardo Vizcaíno, ecuatoriano de 45 años. “Empecé trabajando en una mina porque no tenía documentos. Era durísimo, muy cansando, con jornadas de más de 12 horas, desde que amanecía hasta que oscurecía. Gracias a Dios pude regularizar mi situación y mejorar”. Esa última idea conecta con una de las que más han subrayado los sindicatos desde el inicio de la regularización: si hay personas sin papeles, siempre habrá empresarios dispuestos a emplearlas en régimen de semiesclavitud, pero si se las regulariza tienen más armas para defenderse.

El especialista de la UNED Jacobo Muñoz Comet opina que para los latinoamericanos “la creación de empleo y la demanda de mano de obra es una ventana de oportunidad para entrar en el país, aunque sea en situación de irregularidad y a costa de sufrir sobrecualificación“. ” La experiencia les ha demostrado que con tiempo y paciencia el permiso de residencia llega o bien a través del arraigo o de un proceso extraordinario como el actual”, añade este experto.

Sectores precarios

Yolanda Morales, boliviana de 52 años, dice estar “contenta”, tras sufrir mucha precariedad en el pasado. “Ahora trabajo en el servicio de dependencia público, con condiciones mucho mejores que las del sector privado. Me lo he currado mucho para llegar aquí: antes ganaba 580 euros por muchas horas, pero hice una FP y me esforcé muchísimo. Antes no tenía ni vida social, con todos los sábados y domingos ocupados, pero ahora estoy de lunes a viernes y con descansos los festivos”, celebra esta trabajadora residente en Islas Baleares, empleada en uno de los sectores clave para los latinoamericanos.

La Seguridad Social no desagrega por el detalle del conjunto de los latinoamericanos por actividades, pero lo hizo el año pasado a petición de este periódico para las nacionalidades más numerosas. En la más poblada, la colombiana, el 6% se dedica a actividades sanitarias y de servicios sociales, donde se integran las tareas de cuidados, muy a menudo mal remuneradas y con jornadas larguísimas. También destacan en otras áreas de mucha precariedad, como la hostelería (21%), el comercio (13%), las actividades administrativas (13%) o la construcción (10%). Son importantes también en el transporte de mercancías, el oficio que desarrolla Eduardo en Guadalajara desde hace años, tras desligarse de la minería: “También son muchas horas, corriendo todo el tiempo. Estos días, con el calor del verano, los albañiles ajustan su jornada, pero nosotros no. Es muy duro, pero estoy muy agradecido de tener un trabajo”.

Tabla

Proporcionalmente, los latinos son menos en los sectores de más valor añadido, con mejores condiciones laborales. Pero como viene subrayando la Seguridad Social, poco a poco los extranjeros también están ganando peso en estas áreas. Una latinoamericana en esa situación es Leticia Rayas, consultora mexicana de 39 años que estudió administración internacional en su país de origen y que vive en Madrid. “Llegué hace siete años a Valencia para hacer un máster y me he quedado en España, estoy muy contenta, hay muchas oportunidades. Me especialicé en el mundo de los negocios, en el emprendimiento”, explica. Leticia abunda en la idea que planteaba Luis, el autónomo venezolano, y asegura que los migrantes llegan “con muchísimas ganas de trabajar, de progresar, con mucha ambición y perseverancia; si vienes es para poder desarrollarte todo lo posible, y creo que por eso a menudo destacamos en los equipos”.

Retos pendientes

Más allá de la integración en sectores con mejores condiciones laborales, Javier Ruiz Santacruz, exdirector de Censos y Demografía del Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia y autor de la tesis doctoral Las migraciones internacionales de América Latina. Reflexiones desde la perspectiva de los sistemas migratorios, cree que el “desafío más urgente” de España para integrar a la población trabajadora latinoamericana es “la eliminación de las severas barreras habitacionales, ajustando el mercado inmobiliario para que los precios guarden correspondencia con los salarios”.

Es un reto para el conjunto del mercado laboral, pero aún más para muchos latinoamericanos que llegan sin apenas patrimonio del otro lado del Atlántico. “Garantizar este arraigo patrimonial es el mecanismo más efectivo para estabilizar los proyectos de vida y asegurar que cualquier estrategia de reubicación territorial hacia la España despoblada sea verdaderamente sostenible”, agrega Ruiz Santacruz, que también alude a la necesidad de “agilizar los cuellos de botella en la homologación de títulos“. Esta es una petición en la que también insisten patronales y sindicatos.

Eduardo, el transportista ecuatoriano que vive en Guadalajara, añade otro desafío: cree que la mayoría de españoles los reciben con los brazos abiertos, pero se queja de “la menor parte” que no lo hace. “Los mismos que nos critican, que preferirían que no estemos aquí, son los que piden comida a domicilio para que se la llevemos nosotros. Hace no mucho una mujer empezó a gritarme panchito de mierda y a decirme que me fuera a mi país. Pero aportamos mucho, la mayoría somos personas de bien y creo que así lo ve la mayoría de españoles”, añade este ecuatoriano.

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