Ocho universidades españolas desaparecen del ranking de Shanghái, el más prestigioso
Ocho universidades españolas se han caído del ranking de Shanghái, el más prestigioso del mundo, publicado este sábado, y dos nuevas se han sumado. La producción de investigación tiene gran peso en esta lista, en la que aún permanecen 30 centros nacionales. El ranking publica las posiciones hasta el puesto 100 y, a partir de ahí, las agrupa en tramos. La primera española en aparecer en la lista es la Universidad de Barcelona, que se encuentra entre los puestos 151 y 200. España va perdiendo terreno en cada nueva edición: el año pasado eran 36 universidades y el anterior, 38.
Las ocho universidades que se han caído de la clasificación de 2026 son las de Baleares, Cádiz, Cantabria, Carlos III, Córdoba, Jaén, Las Palmas de Gran Canaria, y Lleida. Y las dos que han accedido, la Universidad Rey Juan Carlos y la de Valladolid.
La empresa consultora que elabora la clasificación, con sede en la ciudad china de Shanghái, analiza unos 2.500 centros y selecciona a los primeros 1.000. Entre sus criterios están: la cantidad de exalumnos y profesores ganadores del Nobel o la medalla Fields, el número de investigadores altamente citados, el conjunto de artículos publicados y la cantidad de ellos publicados en las revistas académicas Nature y Science en los últimos cinco años, y estos indicadores ponderados por el número de profesores. El posicionamiento no es meramente honorífico, sino que muchas instituciones conceden becas o dinero para estancias de investigación en otro país gracias a aparecer o no en el listado.

Para el catedrático de Economía en la Universidad de Castilla-La Mancha Julio del Corral, la caída fuerte del país en la lista “era algo que en algún momento se tenía que producir” y es resultado de la baja inversión. “Si no somos capaces de aumentar el empuje que le damos a la ciencia, va a ser muy complicado que nos mantengamos”, apunta. No es una carrera contra el espejo, y aunque los centros españoles mantengan su nivel, si los de otros países mejoran, pierden casilleros. “Las universidades chinas se están tomando muy en serio la ciencia; esto hace que estén subiendo muchas y, si suben, tienen que bajar de otros sitios”, explica el investigador, que estudia los factores para mejorar las posiciones en los listados internacionales.
“El número de premios Nobel parece razonable para ver las mejores 100, pero las universidades a partir del 200 no tienen Nobel; pasar de tener cero a tener uno en ese indicador supone dar un salto muy grande”, desarrolla Del Corral. El catedrático apunta que el ranking fue ideado a principios del siglo para calificar a un pequeño grupo de universidades, y ahora que ha crecido, no ha cambiado sus indicadores desde entonces. Considera que los criterios no son los mejores para comparar a las mejores 1.000.
“Son indicadores que están pensados para las mejores del mundo y, por desgracia, no estamos en ese nivel”, sentencia el también especialista en Econometría Aplicada y Medición de Eficiencia y Productividad. Las subidas y bajadas bruscas de las universidades españolas vienen muchas veces de tener o perder profesores en el listado de investigadores altamente citados, publicado por la consultora Clarivate cada noviembre.

A la Universidad de Zaragoza justamente la ha apalancado tener un aumento de autores altamente citados. Su rectora, Rosa Bolea, recibe este salto con orgullo y destaca que, además de una investigación potente, es fundamental remar a favor de la internacionalización. La institución ha recibido fondos europeos de la convocatoria Advanced Grant 2025, de las subvenciones para investigación más prestigiosas de Europa. Después de Alemania, España es el país con más proyectos concedidos en la última convocatoria, reflejo de que se hace ciencia reconocida. “Nuestros investigadores luchan para conseguir esos proyectos internacionales tan competitivos, pero se requeriría tener estructuralmente una base más potente”, afirma la también científica especializada en Sanidad Animal. Sin embargo, destaca que echan en falta más personal técnico que apoye a estos investigadores.
Entre los centros de enseñanza superior españoles, ocho han mejorado su puesto y nueve han caído en esta edición del ranking de Shanghái. Después de la Universidad de Barcelona, siguen la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Granada. La Universidad de Navarra es la única privada que ha mejorado su puesto. Entre las que han quedado fuera figura la Universidad Carlos III de Madrid, donde la princesa Leonor cursará Ciencias Políticas el próximo curso.
El rector de la Universidad de Barcelona, Joan Guàrdia Olmos, atribuye su liderazgo a años de esfuerzo en un escenario “complejo y frágil” y en un entorno “de financiación escasa y de mucha presión”. Pide “recordar que el 70% de la ciencia española se hace en las universidades y de ese porcentaje el 95% en el sistema público”. “Sin investigación de alto nivel no hay universidad”, destaca, y para ello reclama un presupuesto estable, reducción de la burocracia, una actualización de los sistemas de evaluación de proyectos y “que la investigación sea objeto de un verdadero compromiso político que perdure”.

No es que el nivel de España haya decaído abruptamente de un año a otro, el desplome refleja el declive continuado de la financiación en los últimos años. El grueso del dinero viene de las comunidades autónomas, después del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y también de fondos europeos, por los que hay que competir. Hay poca inversión y la entrada en la ciencia es poco atractiva.
Por este motivo, Del Corral reclama más becas FPU (Formación de Profesorado Universitario) y FPI (Formación de Personal Investigador) y de mayor cuantía, para que quien esté dudando dedicarse a ello le alcance para vivir. “Cobran prácticamente el salario mínimo, no podemos decirles a nuestros mejores expedientes que se unan a la ciencia en esas condiciones”, comenta. También pide aumentar el dinero de los proyectos del plan nacional de investigación del Ministerio.
Pilar Garcés, rectora de la Universidad de Valladolid, celebra volver a ser parte de este ranking, y reconoce que cuesta competir con instituciones que se pueden permitir contratar a profesores premiados. La catedrática de Filología Inglesa coincide con los demás entrevistados en que lo que urge es una inversión sostenida, para tener materiales y experimentos que a veces fracasan y necesitan apoyo y tiempo para volver a intentarlo.

