España supera por primera vez los 10 millones de habitantes mayores de 65 años
Más de 10 millones de personas en España superan los 65 años. La cifra se ha duplicado en los últimos 50 años y ya representa el 20,7% de la población total, según un informe del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que detalla también como los grupos de edades más avanzadas crecen con más intensidad. Las personas de 80 y más años se cuadruplica y la de 90 y más años se multiplica por más de nueve. Detrás de este cambio social están desde la mejora de las condiciones de vida a un significativo descenso de la mortalidad infantil. El reto por delante no es menor: el envejecimiento demográfico provocará un aumento de las necesidades sociales que el Estado deberá atender, desde una revisión e incremento de las pensiones a un refuerzo de la dependencia o del sistema sanitario.
“La vejez no es ninguna plaga. Llegar a los 65 años actualmente es muy diferente de lo que suponía para las generaciones anteriores. Las generaciones actuales de mayores son las primeras que han cursado estudios de secundaria, mientras que sus predecesoras, en muchos casos, solo tuvieron acceso a la educación primaria o carecieron de estudios”, explica el demógrafo Julio Pérez Díaz, investigador del IEGD-CSIC y coordinador del informe Un perfil de las personas mayores en España, presentado este martes.
El autor del estudio señala que este incremento de mayores de 65 años se debe, en parte, a que las personas nacidas durante el baby boom están llegando poco a poco a las edades más avanzadas. Ha precisado, sin embargo, que también existe un componente que responde a la extensión de la esperanza de vida. “España experimentó un cambio histórico muy importante: la mortalidad infantil disminuyó sustancialmente. No es que la gente dejara de morir a los 50 años, sino que dejó de morir a los tres meses, como ocurría tradicionalmente en este país. Las primeras generaciones con altas tasas de natalidad también se beneficiaron de una caída de la mortalidad infantil, de una mejor alimentación y de mayores cuidados. Todo ello es el resultado de una mejora de los cuidados colectivos, sanitarios y familiares”, señala Pérez Díaz en conversación telefónica.
El envejecimiento demográfico se refleja, además, en el aumento de la edad media de la población, que ha pasado de los 33 años en 1975 a los 44,55 años en 2025, un incremento de más de 11 años y medio. Este cambio se nota con marcadas diferencias territoriales: las provincias del noroeste y del interior concentran los valores más elevados, con máximos en Zamora, Orense, Lugo y León, por encima de los 50 años. En contraste, las edades medias más bajas se registran en el sur y el arco mediterráneo, así como en Ceuta y Melilla, donde no superan los 40 años.

Para Elisa Chuliá, profesora de Sociología de la UNED e investigadora de Funcas, el envejecimiento demográfico provocará un aumento de las necesidades sociales que el Gobierno de España deberá atender. “La presión financiera sobre los Estados va a crecer en sanidad, dependencia y pensiones. La clase política tiene problemas importantes a la hora de abordar este tema. Y el peor enemigo de una reforma es la polarización. Ningún partido político va a atreverse a hacer propuestas sabiendo que el otro, en lugar de decir ‘vamos a pensarlo porque quizá tengas tu parte de razón’, aprovechará la situación para cargar contra quien haya planteado la revisión y acusarlo de querer recortar el Estado de bienestar. Ya lo están haciendo, es algo que estamos viendo”, ha lamentado.
El aumento de la población de la tercera edad no solo se da en España. En la mayoría de los países europeos, el porcentaje de personas mayores se sitúa entre el 15% y el 25%, destacando Italia, Portugal, Bulgaria y Finlandia como los países con las proporciones más elevadas. En España, el porcentaje de población mayor se sitúa ligeramente por debajo de la media europea (22%), aunque manteniendo la misma tendencia de envejecimiento observada en el conjunto del continente.
Muchas más centenarias que centenarios
La población de centenarios en España ha experimentado un crecimiento notable en las últimas cuatro décadas y ha pasado de 3.021 en 1981 a 17.038 en 2025, con un ritmo especialmente acelerado a partir del año 2000. Los autores del informe indican que este incremento refleja una “mejora significativa” de la longevidad, sobre todo en mujeres, que representa aproximadamente el 80% del total, mientras que el número de hombres centenarios también aumenta, aunque de manera más moderada.

Madrid y Barcelona concentran el mayor número absoluto de residentes centenarios, con el 15,2% y el 12,6% respectivamente. Entre ambas suman 4.746 personas de más de 100 años, lo que representa casi una tercera parte del total de España. Las proporciones más elevadas respecto a la población provincial se observan mayormente en las provincias del interior y noroeste, como Soria, Zamora, Salamanca, Orense, Ávila o Palencia. En las provincias del sur y las áreas insulares presentan las proporciones más bajas. “Esta distribución refleja diferencias en las estructuras demográficas regionales, con mayor natalidad y menor esperanza de vida en el sur y un éxodo demográfico sostenido en muchas zonas del interior”, apunta el estudio.
Esperanza de vida saludable
La esperanza de vida saludable mide cuántos años se espera que una persona viva sin limitaciones en sus actividades cotidianas por motivos de salud. A diferencia de la esperanza de vida convencional, este indicador no solo tiene en cuenta cuánto vive la población, sino también en qué condiciones lo hace.
Según los datos de Eurostat correspondientes al periodo 2004-2023, recogidos en el informe, la evolución de este indicador a partir de los 65 años ha sido irregular. Alcanzó sus valores máximos en 2017 y 2019, cuando superó los 12 años, pero descendió a partir de 2020, en un contexto marcado por la pandemia de covid-19. Aunque posteriormente experimentó una recuperación parcial, todavía no ha vuelto a los niveles previos a la crisis sanitaria. En 2023, la esperanza de vida saludable a partir de los 65 años se situó en 10,3 años para las mujeres y 10,2 para los hombres.

Nerea Suárez Pérez de Eulate, doctora en Psicología y enfermera especialista en Geriatría, ha advertido de que el aumento de la longevidad no siempre va acompañado de mejores condiciones de salud y ha recordado que las personas mayores conforman un grupo heterogéneo, con realidades y necesidades muy diversas. “Vivir más no siempre significa vivir con buena salud y las personas mayores tienen realidades muy diferentes”, ha subrayado al Science Media Centre España.
“Estos datos deben ayudarnos a planificar cuidados con una perspectiva humanizada y de atención centrada en la persona, que favorezcan la autonomía y respondan a las desigualdades económicas, sociales y territoriales”, ha concluido.

