La Torre Panorama, el último proyecto de noria gigante que aspira a convertirse en el nuevo “icono” de Madrid
El cielo de Madrid lleva más de 15 años presidido por las Cuatro Torres, pero esa hegemonía podría cambiar pronto. Si sale adelante la propuesta de Madrid Foro Empresarial, el horizonte de la ciudad incorporará una torre panorámica de 260 metros de altura en el entorno de Madrid Nuevo Norte, uno de los mayores desarrollos urbanísticos de la capital. Mientras el presidente de Madrid Foro Empresarial, Hilario Alfaro, defiende que permitirá incorporar a la capital “una infraestructura de gran escala”, generar actividad económica y hacerlo “sin impacto para las cuentas públicas”, las asociaciones vecinales sostienen que “no aporta nada al barrio”, sino que solo “enriquecerá” a empresarios y hosteleros. La iniciativa ha reabierto un debate que parecía enterrado desde 2020, cuando la entonces vicealcaldesa, Begoña Villacís (Ciudadanos), planteó la construcción de una noria de 140 metros junto al parque Enrique Tierno Galván, en el distrito de Arganzuela. Aquel proyecto despertó una intensa oposición vecinal, que reunió más de 15.000 firmas en contra, y terminó guardado en un cajón. Seis años después, la idea resurge con mayores dimensiones y una ubicación distinta.
El proyecto nunca desapareció del todo de los despachos del Ayuntamiento de Madrid. El 23 de agosto de 2024, el Consistorio licitó por 48.453,68 euros un estudio geotécnico para determinar la viabilidad de instalar aquella noria en el parque Enrique Tierno Galván. Aunque la infraestructura nunca llegó a ejecutarse, el contrato alimentó las sospechas de las asociaciones vecinales de la zona de que la propuesta seguía viva. Ahora la iniciativa reaparece varios kilómetros más al norte, en los terrenos donde se levantará Madrid Nuevo Norte.
El cambio de escenario también ha desplazado el foco de la contestación vecinal. Si hace seis años el epicentro estuvo en Arganzuela, ahora lo ocupa San Cristóbal, la pequeña colonia residencial situada en el barrio de Castilla frente al lugar elegido para levantar la futura Torre Panorama. Allí, los vecinos aseguran que conocieron el proyecto “a través de la prensa”, sin contacto previo del Ayuntamiento ni de los promotores.
“Esto es un despropósito”, resume Enrique Hernández, presidente de la Asociación de Vecinos Familiar San Cristóbal. Recuerda que la colonia apenas supera las 800 viviendas y mantiene un carácter residencial que, a su juicio, resulta incompatible con una infraestructura pensada para atraer visitantes. “Una atracción turística de primer orden nos va a suponer un aumento considerable del tránsito de personas y de coches que puede romper totalmente la tranquilidad del barrio”, advierte. Tampoco cree que vaya a beneficiar a los residentes. “Lo único que puede traer es empleo precario”. La asociación ya ha lanzado una recogida de firmas, y no descarta movilizaciones frente a la Junta Municipal del Distrito de Chamartín o al Palacio de Cibeles si el proyecto continúa avanzando.
La magnitud de la propuesta explica el alcance del debate. Con sus 260 metros de altura, la Torre Panorama superaría a las Cuatro Torres que hoy dominan el skyline madrileño: la Torre de Cristal alcanza los 249 metros; la Torre Cepsa, 248; la Torre PwC, 236; y la Torre Emperador Castella, 224. También dejaría atrás a la noria de Londres —el London Eye—, de 135 metros, y superaría incluso a Ain Dubai, que con 250 metros ostenta actualmente el récord de la noria más alta del mundo.
El presidente de Madrid Foro Empresarial pide no reducir la iniciativa a una gran noria. “La Torre Panorama no aspira a ser la noria más alta del mundo, sino un nuevo concepto de infraestructura turística que combina una noria vertical con una torre mirador en altura”, sostiene Alfaro. Defiende que Madrid carece de un gran observatorio urbano abierto al público y que el proyecto puede convertirse en “un nuevo icono para la ciudad”. La inversión, añade, rondará los 300 millones de euros y será íntegramente privada, “sin impacto para las cuentas públicas”.
Alfaro explica que el emplazamiento elegido responde al papel que desempeñará Madrid Nuevo Norte durante las próximas décadas. La torre se levantaría sobre una parcela dotacional situada frente a las Cuatro Torres, en uno de los accesos al mayor desarrollo urbanístico de la capital. “Madrid tiene la oportunidad de seguir incorporando proyectos que refuercen su posición entre las grandes capitales internacionales”, afirma. Añade que la torre se ubicará en un ámbito especialmente bien comunicado por Metro y Cercanías y que el planteamiento se basa en una “integración ordenada dentro del tejido urbano existente, con especial atención a la movilidad sostenible y a la capacidad de absorción del entorno”.
Por otro lado, Alfaro defiende que las grandes transformaciones urbanas “generan debate”, y que Madrid ha vivido ejemplos muy claros de ello. “El soterramiento de la M-30, el desarrollo de Madrid Río o la remodelación del entorno de Serrano y su aparcamiento fueron actuaciones que inicialmente suscitaron dudas, pero que hoy forman parte de la normalidad urbana e incluso del orgullo de la ciudad”. La diferencia, explica, es el enfoque: “Más diálogo, más escucha y una mayor integración de los distintos agentes implicados desde las fases iniciales”.

Mientras promotores y vecinos mantienen ese pulso, el Ayuntamiento evita ir más allá. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, confirmó a finales de mayo que todavía no existe ninguna propuesta presentada oficialmente, aunque reconoció haber mantenido hace meses una reunión con algunos de los promotores y aseguró que el Consistorio está “abierto a estudiar la viabilidad técnica y la posibilidad de la instalación” cuando el proyecto llegue formalmente a los despachos del Gobierno local.
Carabante explicó también en la misma rueda de prensa que la parcela planteada —la antigua ubicación de las piscinas de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), frente al Hospital Universitario La Paz— es de titularidad municipal y tiene calificación dotacional, por lo que, en principio, podría albergar una infraestructura de estas características. Fuentes municipales consultadas por EL PAÍS han rechazado ofrecer nueva información sobre el estado de la iniciativa y se han remitido a las declaraciones realizadas por el delegado.
Quienes observan ahora el proyecto desde la distancia son las asociaciones vecinales que hace seis años encabezaron la campaña contra la noria prevista en el parque Enrique Tierno Galván. Manuel Díaz, presidente de Delicias para Todos, recuerda que la oposición nunca respondió únicamente al tamaño de la infraestructura, sino al modelo de ciudad que representaba. A su juicio, instalar una gran atracción turística en ese parque suponía convertir un espacio público en un negocio privado y reforzar la presión que ya soporta la zona por los festivales y otros eventos. “Pasábamos de ser un distrito residencial a un parque temático”, resume.
Una lectura parecida hace Susana de la Higuera, presidenta de la asociación Bosque Verde Imperial. Recuerda que la campaña impulsada contra la propuesta de Villacís consiguió reunir en torno a 15.000 firmas y cree que aquel precedente demuestra que la movilización vecinal puede influir en el futuro de proyectos de este tipo. “No aporta nada a los vecinos; aporta a empresarios y hosteleros”, afirma. En su opinión, trasladar la infraestructura desde Arganzuela hasta el norte de Madrid no altera el fondo del debate: si la ciudad debe seguir apostando por nuevos reclamos turísticos o priorizar las necesidades de quienes viven en sus barrios.
