Los trabajadores que se incorporen ahora al mercado trabajarán de media casi 37 años, dos más que en 2015
La carrera laboral de los españoles va a durar cada vez más, según las proyecciones de Eurostat. La oficina estadística europea distribuyó este jueves su análisis sobre la duración de la vida laboral en los 27 Estados miembros, un índice que estima cuánto se alargará la carrera de aquellos que se incorporen al mercado laboral si se mantienen las condiciones actuales. Y con el escenario español, Eurostat proyecta que la vida laboral de quien empezó a trabajar en 2025 dure 36,8 años de media, tres décimas más que un año antes y 1,8 más que en 2015. Los especialistas relacionan el aumento de esta variable con la mejora del mercado laboral, el retraso de la edad de jubilación de quienes no completen la carrera de cotización, el aumento de la esperanza de vida y los incentivos a la demora del retiro.

Los 36,8 años españoles están casi un año por debajo de la media europea (37,5), donde también se sitúa Francia, pese a que es un país en el que la edad legal de jubilación es inferior a la española (ahora en pleno camino de subida de los 62 a los 64 años en 2030, según la última reforma, mientras que en España serán ya 67 años en 2027 sin carrera completa de cotización y 65 con ella). Esto demuestra que en esta variable no solo opera la edad legal de retiro, sino otros muchos aspectos, como el desempeño del mercado laboral y la estabilidad que provea el tejido productivo. Los países con mayor tasa de paro, por ejemplo, registran menos años efectivos de trabajo de media porque el indicador descuenta los periodos de desempleo.
De ahí que los primeros en la lista, más allá de sus normativas de retiro, sean países con economías muy avanzadas: Países Bajos (44), Suecia (43,4) y Dinamarca (42,6). También se sitúan en la parte alta Alemania (40,2) y Portugal (39,7). El reverso, con la esperanza de vida laboral más corta, lo marcan Bulgaria (34,6), Italia (33) y Rumania (32,7).
En un contexto de envejecimiento poblacional en el continente y de escasez de mano de obra en algunos sectores, este índice crece con fuerza en casi todos los países en el último año. Tanto en España como en el promedio comunitario aumenta tres décimas, pero es aún más acusado el avance Bélgica en (0,7), República Checa (0,6), Letonia y Grecia (ambas con un incremento de medio año).
Si se echa la vista más atrás, a 2015, el avance español es unos de los menores de la Unión Europea. La esperanza de vida laboral era entonces de 35 años, 1,8 menos que ahora, cuando en el mismo periodo la media comunitaria ha crecido 2,6 años. Los países que más tiran hacia arriba del promedio son Malta (5,4 años más, hasta 39,2), Hungría (4,9 más, hasta 37,5) e Irlanda (4,7 más, hasta 40,7). Solo un país registra un menor avance de su esperanza de vida laboral, Rumania, donde ha decrecido una décima. Es el único país del club comunitario en el que se proyecta una vida laboral más corta ahora que hace una década.

El avance español destaca más si se mira un poco más atrás, a 2005. Con ese punto de partida la esperanza de vida laboral española ha avanzado 3,9 años, más que en Portugal (3,2), Italia (3,4) o Grecia (3,7), entre otros. Los países con mayores incrementos en las últimas dos décadas son Malta (10,9), Hungría (9,1), Estonia (7,5) y Países Bajos (7,5), mientras que el promedio comunitario queda en 4,6 años más.
Como el año anterior, se aprecia una fuerte brecha de género en esta variable, menor en España que en el promedio comunitario. La esperanza de vida laboral de las españolas es de 35,1 años y la de los españoles de 38,5, mientras que la media de los 27 para ellas es de 35,4 años y para ellos de 39,5. La mayor diferencia se da en Italia, con ellos con una proyección de 37,3 años y ellas, de 28,4. El reverso son las repúblicas bálticas, donde la esperanza de vida laboral de las mujeres es más larga que la de los hombres.

¿Por qué crece la esperanza de vida laboral?
Un elemento clave para entender el aumento de la esperanza de vida laboral en los últimos años en España es la reforma socialista de pensiones de 2011, que elevó la edad legal de acceso al retiro a aquellos que no hayan cotizado suficiente en un camino progresivo hasta los 67 años en 2027. Ahora se sitúa en 66 años y 10 meses para los que hayan cotizado menos de 38 años y 3 meses, y en 65 para los que sí hayan aportado suficiente.
El Ministerio de Seguridad Social también viene reivindicando el papel de las jubilaciones demoradas, al alza por los nuevos incentivos para que más trabajadores decidan estirar su carrera laboral. “Representan ya el 12% del total de las nuevas altas, frente al 4,8% que se registraba en 2019. Este cambio refleja el impacto de los incentivos a la demora vigentes desde 2022 y la reconfiguración del marco de jubilación anticipada”, explicó la Seguridad Social en su última nota sobre la nómina de pensiones, correspondiente a marzo. De la mano, la edad media de acceso a la jubilación ya se sitúa en 65,3 años, frente a los 64,4 años de 2019. El Gobierno promueve estas fórmulas para aliviar la enorme tensión que afronta el sistema de pensiones.
A la vez, la tasa de paro ha caído con fuerza en los últimos años en España (del 26,9% que llegó a alcanzar en 2013 al 10,8% actual), pese a que siga siendo una de las más altas de Europa, y la tasa de actividad de los empleados de más edad evoluciona al alza. Ya es del 60,6% de 60 a 64 años, el doble que a principios de siglo, y también se ha disparado en el tramo de 65 a 69 años. Ha pasado del 4,1% al 14,5%.

